jueves, 2 de diciembre de 2010

¿Qué es eso de epistemología de la bibliotecología y qué papel protagónico tiene para nuestra profesión?

Francy Esmit Pérez Cardona
Estudiante de séptimo semestre del programa de Bibliotecología de la eib- Universidad de Antioquia (Medellín- Antioquia-
Colombia). Email: franmorti@gmail.com

Este texto es producto del ejercicio de reflexión académico y fue presentado como ponencia en las iii Jornadas Académicas Bibliotecológicas y Archivísticas (2008) de la Universidad de Antioquia – Medellín, Colombia. Para efectos de su publicación se han hecho algunas modificaciones en su contenido.

Resumen

Se presentan, en primer lugar, unos conceptos claves a tener presentes en el momento de pensar la Epistemología de la Bibliotecología; luego se habla de los Alcances que ésta tiene en relación con el qué, para qué y el cómo del y los objetos de estudio e investigación, criterios de validez, métodos, fundamentos y unidad terminológica, como elementos centrales para la construcción del conocimiento en la Bibliotecología y que una vez reestructurados permiten validar y legitimar la Bibliotecología como ciencia. A su vez se habla del rol que cumple la Epistemología en cuestión en la profesión bibliotecológica y –finalmente– se presenta un esquema a modo de conclusión en el que se visualizan las relaciones e interrelaciones de cada uno de los elementos que se mencionan en el texto.

Palabras clave: Bibliotecología, epistemología, bibliotecólogos, profesionales de información.

Disponible en: http://www.dgbiblio.unam.mx/revista/Revista%20online/ne-2009-02/articulo%205.pdf

La interdisciplina en la bibliotecología

José Luis Almanza Morales
Dirección General de Bibliotecas de la Universidad Nacional Autónoma de México

La información

Podríamos decir que en el momento en el que el hombre logra generar el conocimiento se produce la información, la cual será requerida por el hombre mismo para la toma de sus decisiones.

La información como tal es producto del conocimiento que el hombre adquiere a lo largo de toda su vida, la cual, como se mencionó anteriormente, será preservada y en el futuro podrá satisfacer sus continuas y cambiantes necesidades de información.

Cabe mencionar que antes de satisfacer sus necesidades de información deberá cubrir en un principio sus necesidades primarias como son alimentación y vestido.

La información nace y crece en el cuadro psicosociológico de las comunidades humanas como proceso mutuo de los individuos y de grupos y -consecuentemente- de esos centros culturales más o menos calificados que culminan en los estados nacionales, y aún sobre ellos por encima de las fronteras con independencia de la cartografía.1'

De una manera sorprendente, el crecimiento de la población, la configuración y competencia de los países, la generación del conocimiento propicia el aumento de la producción,... (y) la necesidad... (de) la información, producto de este conocimiento (que) requiere darse a conocer (y) difundirse para diferentes fines.2

Bien es cierto que esta difusión de la información requiere darse a conocer en formas rápida y oportuna, ya que su valor es la actualidad, por lo que se requiere disminuir los tiempos de preparación y de registro.

El contenido de la información originalmente de carácter mercantil, pasó a ser político, al grado de que se considera un insumo, que al contrario de otros no se agota, sino todo lo contrario, crece y se expande constante y vertiginosamente y, aún más, mientras más se utiliza más crece.

Es importante señalar que la información crece y se genera como producto de todas las actividades del ser humano, y se afecta, condiciona e impulsa por los cambios sociales, económicos y políticos, que a su vez determinan la investigación, la ciencia y la tecnología.3

Por otro lado, el registro de la información durante muchos años se dio con el propósito de preservarla y recuperarla, independientemente del material en que ésta se plasmara. Así podemos mencionar el libro a través de las diferentes etapas por las que ha pasado, es decir, desde el momento en que se graba el conocimiento en las tablillas de arcilla, en el papiro, en el pergamino y en el papel, sólo por mencionar algunos, hasta llegar a las nuevas ediciones que comúnmente conocemos, de las cuales se realizan tirajes masivos de muchos miles de millones de ejemplares en un tiempo récord. Posteriormente se da en la revista, así vemos como después se utilizan los informes y ponencias de congresos, los reportes de laboratorios, las notas periodísticas, el registro bibliográfico o estadístico de una base de datos; usando materiales diversos como pueden ser las microfichas, las cintas magnéticas, los cassettes (y discos) de audio y video, y todo material que nuestra imaginación y la tecnología nos permita hacer realidad.4'

La biblioteca

Desde el momento en que se comienza atesorar la obra del hombre para el hombre y en la medida en que crece la información, crece la producción bibliográfica, lo cual hace más complejos los procedimientos para su organización y recuperación, dando como resultado el origen de las grandes bibliotecas como la de Alejandría. Desde la antigüedad la biblioteca era una institución creada por la misma sociedad, la cual está para servir a quien le da vida y la forma de servirla desde su creación hasta nuestros días es proporcionándole la información que requiere para los fines que ésta considere pertinentes.

En estas bibliotecas había una comunidad de eruditos que exploraban la física, la literatura, la medicina, la astronomía, la geografía, la filosofía, las matemáticas, la biología y la ingeniería. La ciencia y la erudición habían llegado a su edad adulta, el genio florecía en aquellas salas de la biblioteca de Alejandría, era el lugar en donde los hombres reunieron por primera vez de modo serio y sistemático el conocimiento del mundo.5 Fueron precisamente los sabios los primeros hombres que se dedicaron a cultivar las actividades de un bibliotecario, personas que como se mencionó anteriormente, se destacaban por su sabiduría y conocimiento del conocimiento.

Tomando como punto de referencia la obra de Francisco Paoli titulada El surgimiento de las Ciencias Sociales y la interdisciplina,6 se concibe el origen de la interdisciplina durante los siglos XVIII y XIX, donde los científicos eran formados en una diversidad de áreas del conocimiento. En otras palabras eran formados originalmente en una disciplina o penetraban con cierta profundidad al grado que se entrelazaban con otra; por ejemplo una obra que enlaza la biología con las ciencias sociales de una manera más notable en el fecundo siglo XIX es El origen de las especies de Darwin.

Ahora bien, si transportamos o correlacionamos y aplicamos dichos postulados de Francisco Paoli a la época de las grandes bibliotecas de Grecia y Roma, en donde los eruditos y sabios eran formados en una diversidad de áreas del conocimiento, personas que de una u otra manera podían abarcar los contenidos de casi todas las ciencias. Ante tal comparación podemos decir que desde esta época se da el origen de la interdisciplina en el campo bibliotecario.

La bibliotecología

Con el transcurso del tiempo, cuando la información crece y se reproduce en forma vertiginosa, la necesidad de la información por parte de la sociedad se hace más apremiante y ante la falta de organización que prevalecía en las grandes bibliotecas, aparece la bibliotecología como una nueva disciplina con la que se inicia una nueva etapa, en la que ni los sabios, ni el erudito serían los candidatos idóneos para continuar con las actividades bibliotecarias y estudiar el comportamiento de los elementos que en ellas intervienen como son la información, los usuarios y los métodos de almacenamiento, la recuperación y difusión, entre otras, y no sólo en función de su erudición.7

El proceso evolutivo que presentó esta nueva disciplina se dio de tal forma que primero surgió la necesidad de una institución denominada biblioteca y posteriormente se generó una disciplina denominada bibliotecología.

En el caso de la biblioteca, ha cambiado con el correr de los años, ya no es la biblioteca que sólo reúne la información por reunirla, aunque este fenómeno o esta actividad haya tenido su justificación y su relevancia en un momento determinado. El volumen o la cantidad de información que se produce obviamente está ligada a una demanda, al grado que la especificidad de los trabajos en cualquier área del conocimiento, requieren del diseño de ayudas personalizadas para cada una de estas áreas; es decir, se requiere del apoyo de dispositivos capaces de manejar una gran cantidad de información además de analizarla y procesarla bajo enfoques especializados e interdisciplinarios.

Hemos llegado al punto que se caracteriza por la especificidad en donde el bibliotecario tendrá la obligación de conocer a profundidad lo distintivo de su profesión con respecto a las demás disciplinas; conocer por ejemplo la selección, la organización y diseminación de la información, considerada como la materia prima de su profesión independientemente en donde se encuentre, utilizando además la tecnología más apropiada según las necesidades de su comunidad. Más no por lo anterior tendrá la obligación de conocer y dominar la información desde todos los puntos de vista; lo más sano y adecuado es penetrar a cierto nivel de cada uno de sus aspectos y conocer de manera general el entorno que lo rodea.

La interdisciplina

En el apartado sobre el origen de las grandes bibliotecas como la de Alejandría, se mencionó que ya estaba presente la interdisciplina dentro del ámbito bibliotecario, pero ¿qué es exactamente la interdisciplina?

La interdisciplina trata de un cambio de la interrelación orgánica de los conceptos de diversas disciplinas hasta el punto de constituir una especie de nueva unidad que subsume en un nivel superior las aportaciones de cada una de las disciplinas particulares.8

Un grupo interdisciplinario está compuesto por personas que han recibido una formación en diversos dominios del conocimiento, que tienen deferentes conceptos, métodos, datos y términos, y que se organizan en un esfuerzo común alrededor de un problema común y en donde existe una intercomunicación contínua entre los participantes de diversas disciplinas.

Esta definición subraya el sentido práctico de lo interdisciplinario, su valor para resolver problemas concretos; este elemento originario a nivel de necesidad tecnológica ha sido ocultado y lo interdisciplinario elevado a principio teórico-epistemológico, es decir, ha sido puesto a un nivel no relacionado a la necesidad de resolver dificultades prácticas sino a una supuesta necesidad de los objetivos de conocimiento.

Roberto Follari señala que el origen histórico de la idea de la interdisciplina se rastrea en los países capitalistas avanzados, dentro del ámbito universitario hacia el comienzo de la década de los 70's.9

Podemos señalar sin temor a equivocamos que existen relaciones entre todas las ciencias, sean estas sociales o naturales. Sería ilógico pretender decir que cada disciplina carece en lo absoluto de relaciones con las demás, dado que tales relaciones se hacen aparentes a simple vista.

La interdisciplina surgió como una forma de resolver ciertos problemas práctico-concretos, como una forma de enfrentarse a los problemas cada vez más complicados de la sociedad.

A nivel de la práctica, frente a los problemas multifacéticos de la sociedad actual, lo interdisciplinario aparece como una necesidad tecnológica evidente y prometedora. Más allá de todas las indefiniciones que, pudieran existir a su respecto, resulta notorio que representa el camino más adecuado para avanzar sobre realidades que desbordan ampliamente las posibilidades de ser resueltas desde el campo de disciplinas autónomas.10

Entre los científicos hay una sospecha muy amplia de que el conocimiento debe ser visto en forma integral, visto como un todo; en donde las distintas disciplinas deben ser cooperativas y complementarias. Este señalamiento, tiene el propósito de referir simplemente que la necesidad de establecer relaciones entre las diversas ciencias llamadas naturales con las sociales es imperiosa.

Pensar en interdisciplina sólo es posible si existen disciplinas a poner en contacto, es decir, sólo puede haber interdisciplina en la medida que existen disciplinas previas que entren en contacto, no se trata de una práctica que borra las obsoletas divisiones entre las ciencias para instaurar el ancho mar de una saber totalizante y sin delimitaciones internas, sino de un trabajo a realizar con base a las disciplinas ya establecidas, sólo en tanto que están establecidas y no se obvian sus mutuas deferencias de objeto y método11

Pensar en interdisciplina es posible si existen disciplinas a poner en contacto, pero si no se les deja constituirse para lograr una rápida mezcla ni siquiera habremos llegado a lo disciplinario.

Es importante señalar que la interdisciplina no es una mezcla lisa y llana de elementos de disciplinas diversas; mucho menos es la existencia de ciencias auxiliares de otras; esto existe desde hace muchos años sólo que nadie le llamó interdisciplinariedad.12

No podemos dejar de reconocer que la independencia de las diferentes disciplinas resultó un logro histórico que desarrolla el avance de la teoría y los métodos del conocimiento, de su afinamiento sistemático y su multiplicación cuantitativa, avance que requirió necesariamente la división de los campos cognoscitivos.

El progreso del conocimiento humano se ve claramente por el camino de la colaboración e interfecundación de disciplinas que se hán cultivado separadas. El reto de construir metodologías interdisciplinarias para la resolución de problemas complejos, es el reto de nuestro tiempo.

La complejidad de la vida actual se ve en todas las disciplinas; el crecimiento y la diversificación del conocimiento ha dado lugar a nuevas disciplinas y las fronteras entre cada una de ellas se pierde al grado que se tiene que trabajar en forma interdisciplinaria.13

Ahora bien, el nuevo punto de vista de la interdisciplina dentro del campo bibliotecológico se da a raíz de las necesidades de información más especializada de cada uno de los sectores sociales, como son el estudiante, el profesor, el investigador, etc., de tal forma que el bibliotecario, por si sólo se encuentra en desventaja para resolver dichas demandas; para ello es indispensable la colaboración de colegas profesionistas de otras disciplinas, que no necesariamente necesitan saber todo lo relacionado al proceso de la información, pero sí tener una idea clara de cómo su profesión puede interactuar con otras disciplinas y en este caso se trata de la bibliotecología.

Los especialistas que normalmente participan en el quehacer bibliotecario como parte de la interdisciplina son: el ingeniero de sistemas, el cual deberá profundizar dentro del campo de sistemas y no necesariamente en lo que es una biblioteca, pero sí tener presente en cómo su profesión, en la medida de lo posible y de la adecuación de sus conocimientos, puede ayudar a la bibliotecología.

El especialista en cómputo, tal como lo denota su especialidad deberá apoyar en beneficio de la biblioteca en todo lo relacionado con computación, programación, equipo, etc.

El arquitecto en el diseño y construcción de edificios exprofeso para bibliotecas.

El administrador de igual manera deberá conocer a profundidad los mecanismos y procesos dentro de su disciplina que le permitan a su vez una combinación de todas las áreas que conforman la biblioteca y lograr los objetivos de la institución.

Lo mismo podemos decir del contador, del pedagogo, del psicólogo, del lingüista, del editor, del librero, etc.

Como se puede observar son muchas las disciplinas que participan y que pueden interactuar en el proceso de la información, desde su generación hasta su puesta en uso por parte de la comunidad que así lo demande.

La mejor contribución que podemos hacer al desarrollo del conocimiento, es precisamente promoviendo la resolución de problemas que siempre son más complejos a través de metodologías interdisciplinarias y no permanecer como entes asilados de todo lo que sucede a nuestro alrededor.


Disponible en: http://www.dgbiblio.unam.mx/servicios/dgb/publicdgb/bole/fulltext/volVI3/interdis.html

Bibliotecología y Ciencia de la Información: ¿subordinación, exclusión o inclusión?

Dr. C. Radamés Linares Columbié

Resumen

Se examinan diversas variantes relacionales entre la Bibliotecología y la Ciencia de la Información. Se propone un esquema clasificatorio del vínculo entre esas disciplinas. Se señalan aspectos puntuales del proceso de construcción histórica de ambas materias y se precisan los autores fundamentales de las diversas posiciones.


Palabras clave: Bibliotecología, Ciencia de la Información.

Abstract

Some variants of the relations existing between library sciences and information sciences are examined. A classifying scheme of the link existing between these two disciplines is proposed. The main aspects of the process of historical construction of both subjects are stressed and the most important authors of different postions are dealt with..


Keywords: Library Science, Information Science.

martes, 2 de noviembre de 2010

Universidades forman red de textos virtuales

El proyecto de biblioteca en línea ofrece 42 bases de datos con información científica de distintas áreas.

Antecedentes

La inversión que se realizó en el 2007 fue de 86 mil dólares, se llegó a 21 universidades y más de 250 mil estudiantes. En el periodo 2008-2009 fueron 41 universidades las que participaron en el programa de acceso a la información científica internacional.En ese mismo periodo se beneficiaron más de 600 mil universitarios, con una inversión de 469.124 dólares por parte del Estado.



Cincuenta universidades, entre públicas y privadas, forman parte del consorcio de bibliotecas virtuales del Ecuador, cofinanciado por la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación.

El programa consiste en facilitar el acceso a la información científica internacional a las universidades del país, explicó la jefa del Centro de Información de esa Secretaría, Violeta Basantez.

“A través de este programa se busca apoyar la actividad académica y la investigación, que son fundamentales para elevar la calidad de la educación superior”, manifestó.
La coordinadora de bibliotecas de la Universidad del Azuay, Paola Merchán, explicó que este servicio eleva el nivel de los trabajos que hacen maestros y estudiantes.

La biblioteca virtual consiste en un software que contiene textos científicos de distintas editoriales internacionales, libros que están clasificados en paquetes o bases de datos.

Una vez que la universidad se inscribe en el consorcio, escoge el paquete que requiere y compra licencias.

“No es difícil, se instala un rango IP de Internet y los técnicos ubican un link en la página web de la universidad”, explicó Basantez.

Debido a la calidad y los costos de las publicaciones, los centros por sí solos no podrían acceder a esta base de datos, por ello el Estado aporta con el 50% de su valor total para obtener las licencias. El rubro restante se divide entre las universidades de la red.

Inversión

La Secretaría invirtió $968.000 para este año, mientras que en el periodo 2008 - 2009 el monto fue de aproximadamente $600.000.

La Universidad de las Américas, UDLA, de Quito, tiene más de 2.000 libros y 25.000 revistas virtuales, indicó la jefa de Biblioteca y coordinadora del Consorcio de Bibliotecas Universitarias del Ecuador, Rocío Jaramillo.

Para tener esa cantidad, dicha universidad invirtió aproximadamente $24.000. “Esto representa, tal vez, la cuarta parte de su costo real”, aseguró.

En la Universidad del Azuay se encuentran algo más de 6.000 títulos, entre libros y revistas.

Cada establecimiento, de acuerdo con la oferta académica, puede acceder a los textos y suscripciones de revistas que necesite.

Beneficiados

El programa, que inició en el 2006, registra un incremento significativo desde entonces. Empezó con 18 establecimientos y benefició a 237.197 estudiantes.

Este año, a través de los 50 establecimientos, se cubrió a casi 500.000 universitarios.

Según Jaramillo, el uso de este material exige a los estudiantes conocimiento de inglés, pues no hay traducciones de varios textos.

Para el profesor de la facultad de Ciencias Administrativas de la Universidad Católica de Quito, Alfonso Dávila, las bibliotecas virtuales han ido reemplazando a las tradicionales, ya que a través del Internet el acceso a textos es más cómodo y beneficioso, por la diversidad de títulos, “solo con hacer clic pueden tener infinidad de material”, dijo.

Tradición del libro

La coordinadora de bibliotecas de la Universidad del Azuay expresó que pese a las facilidades que representa ser parte del consorcio, los textos virtuales no reemplazarán a los libros físicos.

“Claro que es más rápido buscar información, pero muchas carreras prefieren tener el texto en su forma física”.

Para emplear el servicio, el estudiante ingresará con su número de matrícula y una clave; el maestro, con su número de cédula.

Con este control de acceso se consigue que el material se use con fines académicos para la universidad y que no se divulgue la información. Además solo se podrá imprimir un límite de páginas por cada sesión.


María Augusta Sandoval
msandoval@telegrafo.com.ec
Reportera Sociedad

Disponible en: http://www.eltelegrafo.com.ec/sociedad/educacion/noticia/archive/sociedad/educacion/2010/11/02/Universidades-forman-red-de-textos-virtuales.aspx

BIBLIOTECAS UNIVERSITARIAS: CONCEPTO Y FUNCION

THOMPSON, James ; CARR, Reg : La biblioteca universitaria : introducción a su gestión, Salamanca : fundación Germán Sánchez Ruiperez ; Madrid : Pirámide, 1990.


CONCEPTO Y FUNCION

En opinión de un informe dado por la University Grants Committe en 1977, en el prólogo que realizó WOLFENDEN afirmaba que la biblioteca es el corazón de la universidad, ocupando un lugar central y básico, como un recurso que es ocupa y sirve a todas las funciones de una universidad: enseñanza e investigación, creación de nuevo conocimiento y la trasmisión a la posteridad de la ciencia y la cultura del presente.

Pero a pesar de esta afirmación existe un vacío entre las palabras y la acción. GELFAND en "University Libraries for develloping camping" Unesco, 1968. Dice que el papel principal de la biblioteca universitaria es el educativo, pero no como un mero depósito de libros unido a una sala de lectura, sino como un instrumento dinámico de educación.

Para Leonard JOLLEY en "the function of the university libraries" la función de la biblioteca universitaria es jugar una parte distinta e indispensable en el objetivo básico de la universidad, animando al estudiante a la búsqueda personal e individual del conocimiento y del saber; en cuanto al personal de la biblioteca no deberá de interesarse tanto por las tareas rutinarias y administrativas, sino que se ha de inclinar por la promoción del estudio y del conocimiento, la verdadera tarea del bibliotecario es formar al estudiante para que se forme a sí mismo.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Producción Multimedia

Autor: Siomer Hidalgo Serrano

El uso de las tecnologías de información y comunicación, cada día, se hacen fundamental en el proceso de enseñanza en las instituciones educativas, debido a que estas son de gran utilidad dentro de las aulas y sobre todo en la educación a distancia, ya que han transformado el modo de transmitir y recibir la información. Estas tecnologías vienen a dinamizar el proceso de enseñanza-aprendizaje, donde el profesor es un medio para facilitar el contenido de cada asignatura y los estudiantes son más independientes y participan en el proceso de su aprendizaje. Por lo tanto, la implementación de estas herramientas de comunicación crean un estudiante menos pasivo, el cual decide cómo y en qué orden desea acceder a la amplia información que encuentra a su alrededor.


Por tal razón, existen diversas herramientas de comunicación que facilitan y ayudan en este proceso, como lo son los guiones, que son una historia contada en imágenes e implica, por tanto, la narración ordenada de la historia que se desarrollará en el producto audiovisual. Se plantea de forma escrita y contiene las imágenes en potencia y la expresión de la totalidad de la idea, así como las situaciones pormenorizadas, los personajes y los detalles ambientales. El lenguaje que se ha de emplear ha de ser visual y sonoro, no literario. Los videos educativos, son todos aquellos materiales audiovisuales independientemente del soporte, que puedan tener un cierto grado de utilidad en el proceso de enseñanza aprendizaje.


En este sentido, los guiones pueden ser originales o adaptados. El guión original se desarrolla sobre una idea salida exclusivamente de la imaginación del autor y el adaptado se construye a partir de una obra original, que se reproduce con total fidelidad.


EL GUIÓN DIDÁCTICO

El primer paso a la hora de desarrollar un proyecto didáctico será organizar todo el material que poseamos, estructurándolo en función de un tema y unos objetivos y estableciendo las herramientas y los canales que se emplearán para tal fin. Previamente, habrá que tener en cuenta una serie de factores que determinen la elección de los medios a utilizar, según Borrego (1991) citado por Galán Fajardo (s/f), son:

• Objetivos.
• Estrategias instruccionales que van a ser utilizadas.
• Características del contenido que va a ser transmitido.
• Características del destinatario.
• Características de los docentes (habilidades para el diseño y el desarrollo de materiales didácticos).
• Facilidad de producción y uso.


VIDEOS EDUCATIVOS

El vídeo es uno de los medios didácticos que, adecuadamente empleado, sirve para facilitar a los profesores la transmisión de conocimientos y a los alumnos la asimilación de éstos. Por lo tanto, se puede definir un vídeo educativo como aquel que cumple un objetivo didáctico previa-mente formulado.


Según Cebrián (1987), citado por Bravo Ramos (s/f), distingue entre cuatro tipos de vídeos diferentes: curriculares, es decir, los que se adaptan expresamente a la programación de la asignatura; de divulgación cultural, cuyo objetivo es presentar a una audiencia dispersa aspectos relacionados con determinadas formas culturales; de carácter científico-técnico, donde se exponen contenidos relacionados con el avance de la ciencia y la tecnología o se explica el comportamiento de fenómenos de carácter físico, químico o biológico; y vídeos para la educación, que son aquellos que, obedeciendo a una determinada intencionalidad didáctica, son utilizados como recursos didácticos y que no han sido específicamente realizados con la idea de enseñar.


En este mismo orden de ideas, Schmidt (1987), también citado por Bravo Ramos, ofrece su propia clasificación. En este caso, en función de los objetivos didácticos que pueden alcanzarse con su empleo. Estos pueden ser instructivos, cuya misión es instruir o lograr que los alumnos dominen un determinado contenido; Cognoscitivos, si pretenden dar a conocer diferentes aspectos relacionados con el tema que están estudiando; Motivadores, para disponer positivamente al alumno hacia el desarrollo de una determinada tarea; Modelizadores, que presentan modelos a imitar o a seguir; y Lúdicos o expresivos, destinados a que los alumnos puedan aprender y comprender el lenguaje de los medios audiovisuales.


Clasificación de videos educativos

Un video educativo se puede clasificar en según Marques (2003) en:

• Video documental: muestra de manera ordenada información sobre un tema concreto.
• Video narrativo: tienen una trama narrativa a través de la cual se van presentando la información relevante para los estudiantes.
• Lección monoconceptual: es un video de muy corta duración que se centran en presentar un concepto determinado.
• Lección temática: es el clásico videos didáctico que va presentando de manera sistemática y con una profundidad adecuada y gradual a los destinatarios los distintos apartados de un tema concreto.
• Video motivador: pretende ante todo impactar, motivar, interesar a los espectadores, aunque para ello tengan que sacrificar la presentación sistemática de los contenidos y un cierto grado de rigor científico. Muchas veces tienen una estructura narrativa.



REFERENCIAS

HOLMBERG, B. (1985). Educación a Distancia: Situación y perspectivas. Caracas: Compilación UNA. pág. 17

MADUEÑO MADUEÑO, L.A.¬ [200?]. Desarrollo de Software Educativo bajo Plataforma Web. Universidad del Zulia.

TANCREDI, B. (2004). Cursos basados en la web: principios teórico-prácticos para la elaboración de cursos. México: Trillas.

Blog. Disponible en: http://es.wikipedia.org/wiki/Blog Consultado el 08-05-2009

Uso educativo de los blogs. Disponible en: http://www.eduteka.org/BlogsEducacion.php Consultado el: 08-05-2009

LA ENSEÑANZA VIRTUAL EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR

INSTITUTO COLOMBIANO PARA EL FOMENTO DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR
ICFES - COLOMBIA

Octavio Henao Álvarez Ph. D.
Con la colaboración de:
Donna Zapata Zapata

INTRODUCCIÓN


En cada poca, las tecnologías de comunicación e intercambio de información disponibles han jugado un papel determinante en las formas de conocer, investigar, enseñar, y aprender. Actualmente el portentoso desarrollo de estas tecnologías no sólo está transformando los modelos y estrategias educativas, sino que está cambiando la manera como trabajamos, nos divertimos, e interactuamos socialmente.

Internet se ha convertido en la fuente de información más grande y variada, que haya tenido el hombre a su alcance. Las grandes bibliotecas y centros de investigación están transformando en archivos digitales su arsenal bibliográfico para ponerlo a disposición del usuario desde un computador. El sueño acariciado por el hombre durante tanto tiempo, de poseer un “gran libro” que albergara todo el conocimiento disponible, empieza a ser realidad. Refiriéndose al poder y versatilidad de esta red, Bill Gates señala: “el lector podrá hacer preguntas, imprimir el texto, leerlo sobre pantalla, o incluso hacer que se le lea con las voces que haya elegido, la red será su tutora”.


Disponible en: http://www.colegiovirtual.org/pr03_page.html

DIAGNÓSTICO DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR VIRTUAL EN VENEZUELA

Autor: Curci La Rocca, Renata

INTRODUCCIÓN

El presente informe tiene como propósito mostrar los resultados del estudio tipo diagnóstico sobre la evolución, situación actual y perspectivas de desarrollo de la educación superior a distancia realizada mediante el uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación, el cual se llamará “educación superior virtual en Venezuela.


Disponible en: http://www.ruvae.edu.ve/unesco/UNESCO_EDUCACIONVIRTUAL_VENEZUELA.pdf

TRANSDISCIPLINARIEDAD: UNA PROPUESTA PARA LA EDUCACIÓN SUPERIOR

Autores: Carmona Rodríguez, Miriam A.

RESUMEN

En Venezuela, la carencia de una estructura legislativa actualizada, que articule con las políticas públicas académicas formuladas anteriormente desde el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, y actualmente desde el Ministerio de Educación Superior, ha retardado los avances que en materia de reestructuración curricular vienen desarrollando las instituciones de educación superior. De ahí la necesaria urgencia de abrir espacios de discusión, en los cuales se formulen alternativas que fundamenten la calidad del sistema educativo superior desde una perspectiva no habitual pero a tono con las necesidades y planteamientos sociales.

Precisamente en este ámbito, la pedagogía debe recuperar su papel relevante a partir de los enfoques educativos que se presentan con vigencia, como lo es el de la transdisciplinariedad. La pedagogía, "como praxis de la educación" (Molins Pera, 1995), está ubicada en todas las áreas del conocimiento educativo en general y universitario en particular, característica que la sitúa en un nivel transdisciplinario.

La praxis educativa ofrecida en la educación superior venezolana debe estar centrada en la pertinencia, colaboración y solidaridad, pues las instituciones de educación superior, en estos momentos, padecen todos los males del cientificismo: rigidez en sus programas de estudios, escasa capacidad de respuesta a las demandas sociales, poca capacidad para atender lo que escapa del método verificable universal, excesivo disciplinarismo y concretismo, que parcelan el conocimiento y lo disgregan, perdiendo el sentido y orientación de la realidad y dirigiendo el conocimiento cada vez más hacia la especialización de la especialidad, es decir, a la "super-especialización", sin ninguna conexión con el contexto social.


Disponible en: http://www.scielo.org.ve/scielo.php?pid=S0798-97922004000200007&script=sci_arttext

REPORTE VENESCOPIO: LA EDUCACIÓN SUPERIOR

Autores: Venescopio

PRESENTACIÓN

Se aborda la etapa superior o de tercer nivel, y con ella el fenómeno del acelerado aumento, en distintos períodos, de la matrícula estudiantil. Se acomete, así, la tarea de estudiar la variación de la matrícula y, en relación con ella, la evolución del número de graduandos y docentes.

Estos procesos, descritos a la par de las reformas legales y programáticas implementadas en este nivel educativo, podrían dar algunas luces respecto a los cambios y tendencias observadas, no así de sus causas.

Disponible en: http://www.venescopio.org.ve/docs/Reporte28.pdf

CALIDAD Y EDUCACIÓN SUPERIOR VENEZOLANA

Autores: Toro, Abraham / Marcano, Luzmila

RESUMEN

La Calidad de la Educación Superior en Venezuela, remite a considerar la multidimensionalidad de la categoría “calidad en educación”, a los cambios económicos que se han gestado en el tiempo histórico del Desarrollismo Capitalista y la actual Globalización, así como a la extraordinaria complejidad y heterogeneidad que caracteriza a ese subsistema educativo y en especial a las universidades nacionales, que adquieren relevancia durante las últimas cuatro décadas como centros propulsores del desarrollo. De igual manera, para la valoración de la calidad desde una perspectiva de corresponsabilidad social, aspectos como relevancia, efectividad, eficacia y eficiencia se tornan medulares como elementos centrales de discusión.

Disponible en: http://servicio.cid.uc.edu.ve/cdch/saberes/a1n1/art6.pdf

LA EDUCACIÓN SUPERIOR EN VENEZUELA

Autores: Morles, Victor / Medina Rubio, Eduardo / Álvarez Bedoya, Neptali

INFORME 2002 A IESALC-UNESCO

PRESENTACIÓN

El presente estudio, de carácter descriptivo e informativo, ofrece una visión panorámica de la educación superior en Venezuela. El mismo ha sido realizado a solicitud de IESALC-UNESCO, como parte de un proyecto a escala de América Latina y el Caribe, con base en un esquema, extensión y criterios sugeridos por ese instituto. El mismo puede ser útil a estudiantes y a estudiosos de la materia a que se refiere.

El informe ha exigido una labor intensa por parte de los autores debido al corto tiempo asignado para su cumplimiento; no obstante, se revisó un volumen substancial de la información disponible (histórica y contemporánea) y lo que se presenta es una síntesis de lo recogido en fuentes no siempre accesibles y a veces poco confiables, lo cual explica algunas inconsistencias en los datos estadísticos presentados. Por ejemplo, y aunque parezca paradójico, fue difícil acopiar datos referentes al uso y difusión de las nuevas tecnologías de la información, a pesar de que ellas han sido inventadas para facilitar los procesos comunicacionales.

El trabajo destaca las características más resaltantes de la educación superior venezolana a través de su historia pero, sobre todo, su evolución reciente (1990-2001), período este último caracterizado por un alto volumen y un crecimiento acelerado de dicha actividad, la existencia de una gran heterogeneidad y desarticulación institucional y una gran preocupación por la postergación de soluciones a los problemas de pertinencia, calidad, financiamiento y vacíos jurídicos de esta actividad. El conjunto de tablas que se adjunta puede ayudar a la realización de análisis más refinados sobre el tema.


Disponible en: http://unesdoc.unesco.org/images/0013/001315/131594s.pdf

sábado, 10 de julio de 2010

La complejidad de la bibliotecología: Teoría o práctica

Por Minerva Castro Escamilla
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Departamento de Servicios Electrónicos de la Biblioteca Conjunta de Ciencias de la Tierra

Resumen:

Se presenta un marco referencial de la complejidad exponiendo directamente que la Bibliotecología cumple con todos los elementos que la hace un verdadero sistema complejo trabajando tanto la teoría como la práctica en su desarrollo.

Palabras clave:

Bibliotecología; sistemas complejos; teoría; practica; teoría de sistemas; caos; teoría; practica


Introducción
En la década de los ochenta se empezó a hablar de la cibernética como un segundo orden, entendiendo por eso no sólo un sistema en el que se integraba, sino como el objeto de estudio como el sujeto investigador; sin embargo, pronto tal denominación pasó a segundo plano debido al auge que tomaron las que se reconocían como teorías de complejidad, o de los sistemas complejos, que asimismo introducían dentro del objeto de estudio la presencia del estudioso. Si bien tradicionalmente las ciencias se ocupaban de universales y las humanidades de acontecimientos, tomando como interpretaciones humanísticas de la naturaleza los términos de acontecimientos que se difundían como ciencia. Sin embargo para establecer la relación teoría-práctica en nuestra ciencia bibliotecológica, la teoría revierte sobre la realidad haciendo posible la práctica y configurándola, de suerte que, según para Aristóteles, las teorías las asumía como el principio del que procede toda práctica.

Por lo que en este trabajo se presenta una situación controversial en donde en la mayoría de las ocasiones provoca un contexto complejo al determinar hacia donde se inclina la Bibliotecología a la “teoría o a la práctica” ó en su caso práctica vs. teoría, circunstancias que han sido discutidas por los expertos, ya por varios años.


Ahora bien no podemos dejar de lado y se deben ver a los elementos que la conforman y se interrelacionan desarrollando una cohesión y un propósito que reúne las condiciones necesarias y suficientes para que se despliegue un sistema plural de objetos y jerarquía con la finalidad de establecer una comunión de nuestra disciplina.


Disponible: http://www.revistabiblios.com/ojs/index.php/biblios/article/viewArticle/239/105

LA BIBLIOTECOLOGIA Y LA CIENCIA DE LA INFORMACION

Fernando Arteaga-Fernández

Es común en nuestros días, escuchar por doquier, que vivimos en la era de la información y directa o indirectamente somos testigos de la explosión informativa que es notoria en cualquier campo de acción, como resultado y producto del incontenible avance y desarrollo científico y tecnológico, que también repercute en el uso y la aplicación de nuevos términos, nuevas voces y nuevos conceptos, pero, aunque la terminología ha cambiado y ha entrado fácilmente en nuestro lenguaje, algunas instituciones educativas y de formación profesional como las universidades y sobre todo las bibliotecas, en mi opinión, no han respondido todavía al desafío de enfrentarse con esa realidad, han permanecido estáticas por mucho tiempo y recién están empezando a mostrar signos de cambio, pero estos originan a su vez cambios en la estructura orgánica y social, dando como resultado, dificultades de adecuación e instrumentalización que impiden cumplir adecuadamente con el rol asignado por la actual sociedad.

Una de estas instituciones que nos preocupa y corresponde al análisis, es la biblioteca que aun se halla en una situación confusa respecto a las nuevas tecnologías electrónicas de aplicación para mejorar los servicios y superar los cambios que la nueva estructura social busca para que se conviertan en transformaciones efectivas y esenciales.

La capacidad para seleccionar, recuperar, organizar, evaluar y transferir por diversos medios la información, es cada vez más notoria en el proceso de utilización de las nuevas tecnologías de la información que se van expandiendo cada vez más rápidamente. Sin embargo, algunos alumnos todavía egresan, sin la suficiente capacidad para manipular y operar las más básicas y tradicionales fuentes de información.

Esta observación nos proporciona una base sólida para determinar las necesidades de educación en la profesión bibliotecológica, porque no solo la educación en general ha fracasado al afrontar las implicaciones de la era de la información, también la formación profesional de bibliotecarios ha estado a la zaga de los progresos electrónicos en muchos aspectos.

Sin duda la bibliotecología actual se ha hecho cada vez más compleja de lo que era hace veinte años atrás, hoy las bases de datos legibles en pantalla y los accesos on line (en línea) han incrementado en gran medida la capacidad de las bibliotecas para proporcionar un mejor nivel de búsqueda de información. Como consecuencia, esas nuevas posibilidades exigen también un mejor nivel de formación, ya no es suficiente estar familiarizado y conocer la colección presente físicamente en las cuatro paredes de la biblioteca, sino que es imprescindible tener acceso a otras bases de datos conectándose a través de correo electrónico, fax u otros medios actuales como el INTERNET, BOLNET, y otros.

Es mas, la tecnología esta cambiando también todos los días, en el procesamiento de datos y en la telecomunicación surgen capacidades de aplicación cada vez más amplias y extensas, es común acceder a la comunicación por satélite, a las conferencias por computadora, y otros excitantes medios que permiten "navegar" por los inmensos océanos de la información.

El futuro bibliotecario no puede estar exento del conocimiento de estas nuevas tecnologías que aumentaran su calidad y eficiencia en el manejo de la información, debe atravesar antes por una etapa de perfeccionamiento cada vez más intensa para no permanecer en la obsolescencia de sus métodos.

Nos toca mostrar interés en mejorar los procedimientos objetivos para formar futuros profesionales bibliotecólogos que incluyan la aplicación de las nuevas tecnologías por una parte y un sólido cimiento de conocimientos de las formas filosóficas del origen de las ciencias bibliotecarias, por otra.

CIENCIA DE LA INFORMACION

A principios de los 60, cuando los bibliotecarios dieron un vigoroso impulso a nuevos métodos para diseñar mejores sistemas de recuperación de la información, estos fueron eventual-mente absorbidos como actividades propias de las bibliotecas, y de los bibliotecarios.

La influencia particularmente fuerte en el origen de la ciencia de la información fuera de la documentación, estaba basada en una teoría de señales, de la capacidad de símbolos, de una línea telefónica, o de cualquier otro medio de comunicación para transmitir mensajes, a la que se denominó con la expresión ciencia de la información, la que posteriormente se incrementó con trabajos relacionados a la relación hombre-máquina, a la que se llamo cibernética.

Ambas encendieron la imaginación de los "documentalistas" de la época para explorar la variedad de trabajos en otras ciencias para la posibilidad de recuperarlos como información.

Los orígenes de la ciencia de la información, como principio, están basa-dos en términos de sustitución de la computadora por el esfuerzo humano en el control de la proliferación de artículos científicos después de la Segunda Guerra Mundial.

Esa actividad vino a ser llamada de diferentes maneras sin diferenciación: documentación, recuperación de la in- formación, ciencia de la información y finalmente ciencias de la información como se la conoce hoy, para proponer esquemas que respondan a los problemas que surgen del conocimiento humano.

La ciencia de la información es una disciplina que desarrolla sus principios independientemente de cualquier sistema físico involucrando la noción de información, mientras que al mismo tiempo esta siendo aplicada para toda actividad del conocimiento humano y cuyo tratamiento serio como problema en diferentes áreas ahora se denomina ciencia de la información, que para algunos autores concierne al proceso de la comunicación, manifestado en el campo biológico, social y físico.

Para algunos bibliotecarios, la ciencia de la información esta considerada como un equilibrio de áreas del saber, y se intenta definir como: un conjunto de conocimientos relacionados a una colección documental, su tratamiento, almacenamiento y diseminación de la información de todo el pensamiento y las ideas del intelecto humano, lo que nos muestra una alianza directa entre la ciencia de la información y la bibliotecología.

Para nuestro conocido Harold Borko la ciencia de la información es:

"... una verdadera disciplina que investiga las propiedades, la conducta y la esencia de la información, las fuerzas que la gobiernan y que permiten una optima accesibilidad y el uso, para mostrar que se halla directamente relacionado con el cono-cimiento referente a la producción y el origen de la colección, la organización, el almacenamiento, la recuperación, el proceso técnico de la interpretación de datos, la transmisión de los mismos, la transformación y la utilización de la misma, que incluye además las representaciones de la información investigada tanto en los sistemas naturales como artificiales, el uso de códigos para la transmisión de mensajes de manera eficiente, y la aplicación de elementos y técnicas a través del estudio del proceso con tecnologías nuevas como la computadora y sus respectivos sistemas de programación.

Es una ciencia interdisciplinaria derivada y relacionada con diferentes campos tales como la matemática, la lógica, la lingüística, la tecnología, la computación, con la investigación operativa, las artes gráficas, la administración y sobre todo y de manera directa con la bibliotecología, que la convierte en una ciencia aplicada."

Esta definición parece un poco complicada, ello se debe a que sus elementos de trabajo incluyen un enorme campo muy complejo y multidimensional en cuanto al ámbito que abarca y el autor intenta que la definición abarque a todos sus aspectos.

La ciencia de la información es un área de estudio y de investigación que definen su esencia, métodos y técnicas desde una variedad de disciplinas para acceder a un entendimiento de propiedades y atributos de la información que incluye sistemas de análisis, aspectos de entorno respecto a la información y la comunicación, medios de información, lenguajes de análisis, organización de la información, relación con los sistemas humanos y otros campos que nos permiten definir a la ciencia de la información como: la investigación de los fenómenos de la información y las propiedades de los sistemas de comunicación.

Un documento preparado por el Consejo Económico de Asistencia Mutua de la URSS para la Quinta Sesión del Comité Central de Partido Comunista, auspiciado por la UNESCO en septiembre de 1970 dice: "La ciencia de la información es una disciplina, que estudia la estructura y características generales de la información científica y también las reglas que rigen el proceso científico de la comunicación."

El Instituto Norteamericano de Documentación se ha abocado al estudio de la información registrada o editada, es decir de la información documental, y que a la fecha esta entroncada a un contexto mayor.

Sin embargo la bibliotecología y la documentación son aspectos aplica- dos de la ciencia de la información, las técnicas y procedimientos usados en ambas disciplinas, son procesos que deberían estar basados en los fundamentos teóricos de la ciencia de la información y recíprocamente los teóricos de la información deberían estudiar a su vez las técnicas probadas en el largo devenir de las bibliotecas y de las practicas habituales de la bibliotecología y la documentación.

La ciencia de la información es una disciplina aplicable y contribuye al mejoramiento de diversas instituciones dedicadas a la acumulación y transmisión del conocimiento y todas ellas tienen que ver principalmente con el libro, como soporte básico del conocimiento acumulado por muchas generaciones y como instrumento de enseñanza, actualmente se incluyen los medios audiovisuales electrónicos, como el cine, la televisión y otros para el despliegue visual, las publicaciones periódicas para la comunicación de los últimos avances tecnológicos en campos especializados y también se incluyen los seminarios, congresos o las conferencias para la comunicación oral de la información.

SITUACIÓN ACTUAL

Hasta el siglo 19, los bibliotecarios eran eruditos conocedores de la ciencia, desde la época de los Ptolomeos en el Egipto antiguo, pero ocurre un cambio de orientación a partir de 1876 al fundarse la Asociación de Bibliotecarios de Norteamérica (ALA) y es desde entonces que la bibliotecología amplia su campo de acción hasta alcanzar la diversificación que hoy tiene.

A este hecho se suma la complejidad que van adquiriendo las unidades de información que son invadidas por profesionales no bibliotecarios que plantean un desprecio por la bibliotecología, y para no sacar ningún partido de la formación de profesionales bibliotecarios, rechazan las técnicas bibliotecológicas a pesar de que ellos mismos tienen necesidad de aplicarlas y reinventan métodos que ya fueron superados por los bibliotecarios, y para diferenciarse se autodenominan "documentalistas", "especialistas de la documentación" o "trabajadores de la información".

Para la sociología de la profesionalización en este fenómeno el grupo de invasores, quiere cambiar la terminología del grupo invadido y dar la impresión de que se ha creado una nueva disciplina, hecho que a todas luces no tiene nada de cierto. La modificación de la terminología no cambia la realidad

En los últimos años, la sociedad experimenta una serie de profundos cambios extraordinarios en diferentes aspectos del desarrollo económico, social, político y sobretodo cultural, que directa o indirectamente afectan desde diversos ámbitos al conjunto social de nuestro país, entre estos se puede mencionar la formación de grandes bloques económicos como la capitalización que persigue la globalización de la economía transnacional. Otro de los importantes rubros constituye el incontrolable avance de la ciencia y la tecnología que resulta en la producción de ingentes cantidades de información científica que inundan la sociedad a través de la producción de material bibliográficos en las diferentes formas de soportes, tanto en papel como electrónicos.

Como consecuencia de este imparable avance tecnológico surgen al mismo tiempo innumerables problemas que necesitan nuevas respuestas inmediatas y que deben ser encarados primero con la formación de profesionales capacitados e idóneos para enfrentar este reto, y es aquí donde surge el problema fundamental para nosotros, resolver el problema con el planteamiento de pro-puestas concretas.

Nuestro país, dadas sus características de estar en vías de desarrollo, esta condicionado a absorber tecnología de punta como consumidor, pero no genera nuevas técnicas, lo que hace que también deba admitir paradigmas que han permitido el establecimiento de modelos de transferencia de información, que son forma expansiva de la organización de conjuntos de unidades de información que trabajan e interactúan entre si con fines y objetivos comunes, como las redes y sistemas de información.

Estos conjuntos de unidades están básicamente conformados por bibliotecas que como principio genérico han constituido la disciplina que a través del tiempo se ha constituido en ciencia bibliotecológica, de la cual han derivado otras, como formas de especialidad de la anterior, con diversas denominaciones como la documentación, la archivología, la museología, sin que dejen de aplicarse técnicas y nuevos métodos actualizados en cada campo, para el manejo de la información.

Si nos remontamos a los orígenes cuya tradicionalidad de denominación se mantiene en la mayoría de las ciencias y las profesiones, el termino bibliotecología, deriva de las voces griegas que son: biblios= libro, tecke=lugar o sitio y logos=estudio, tratado, significa entonces: estudio del lugar donde están los libros, entendiendo por libro todo tipo de documento como soporte de la información en diferentes materiales como el papel, tela, cuero, metal y actualmente el material plástico y como consecuencia del avance tecnológico se convierten en ciencias bibliotecológica y de la información.

Considerando los paradigmas como modelos o como ejemplos y si tomamos la definición de Platón, que llama a las ideas, " tipos ejemplares de cada cosa que se capta con el entendimiento como representación de realidades formales", podemos concluir que el modelo mas común de acuerdo con la realidades formales tanto en nuestro país como en diferentes partes de América Latina y Europa, coinciden en el nombre genérico de Bibliotecología, el que se amplia con diferentes variantes que son las otras ciencias de la información, según el país donde se aplique.

Disponible en: http://www.bv.umsa.bo/revistas/bibliotecologia/numero5/articulos/bibliocdinf.htm

EDITORIAL

Aunque es una Editorial me parece importante tenerla presente.

NUESTRA RAZÓN DE SER
¿QUÉ ES LA BIBLIOTECOLOGÍA?
[OUR REASON FOR BEING: WHAT IS LIBRARY SCIENCE?]

Durante décadas nos preguntamos en qué consistía la Bibliotecología. Las voces eran múltiples y corales, diversas y plurales. Había una gran variedad de criterios y de posiciones. Muchos sostenían que la Bibliotecología era una disciplina independiente, inmersa en el centro de las ciencias sociales; para otros, debía aspirar a ser una técnica con profunda vocación científica; y para algunos, era un arte o, acaso, un quehacer que se debatía entre lo artesanal, lo utilitario, lo empirista y lo erudito.

Sin embargo, esta discusión de tonalidad bizantina fue arrollada por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. El vértigo del cambio transformó a lo nuevo en algo ya definitivamente pasado y, por añadidura, perimido. Nuestra profesión no solo ha cambiado por la asimilación compulsiva y necesaria de las herramientas informáticas. También ha mutado porque, en apariencia, hoy somos menos conservadores que en el pasado. Ya no añoramos, como nuestros colegas de antaño, el culto a la formación enciclopédica, ni el detalle de cuño positivista que, a la larga, forjaría el sueño de una disciplina con vocación matemática.

En ese devenir pragmático y constante también hemos perdido algunos elementos que eran característicos de nuestra personalidad profesional. Antes nos preocupaba el debate filosófico sobre la ontología de nuestra disciplina. La fuerza quieta que se albergaba en el pensamiento reflexivo, ha dejado de formar parte, en muchos aspectos, de nuestros debates cotidianos. Actualmente resulta imposible encontrar un bibliotecario que se preocupe por estas cuestiones. No nos referimos al profesional que ejerce la investigación y trabaja con la epistemología de la Bibliotecología en forma académica y casi con una jerga léxica paraprofesional. Nos referimos al bibliotecario común y corriente, el que trabaja en una biblioteca y manipula los fluidos etéreos de la información moderna. El caso, no por veraz, es menos dramático. Seamos francos: hoy nadie se interesa por la finalidad filosófica o existencial de nuestro trabajo. La Bibliotecología moderna se ha convertido en un mundo de sutilezas informáticas. Algunas de ellas tan profundas e inefables que, por omisión o superación, caemos en el olvido de nuestra propia existencia.

Esto no es una crítica. Estamos simplemente meditando sobre cómo pensamos y obramos en nuestros quehaceres y, fundamentalmente, qué nos acontece en nuestra cotidianidad bibliotecaria. Pero lo que nos sucede es la realidad de todos: no hacemos otra cosa que debatirnos por dotar a nuestras bibliotecas con los mejores recursos informáticos para asegurar la excelencia de los servicios. El bibliotecario es un íntimo deudor de la tecnología de cada época. Es más: toda biblioteca que se evade de su momento tecnológico es una unidad de información destinada al fracaso y a la desaparición. Sin embargo, el fracaso también posee otros caminos que ocultan los pequeños senderos que llevan a las salidas. Toda disciplina madura y fuertemente asentada en el marco de su convivencia con otros campos de estudio, se basa en dos vertientes solidarias entre sí: el dominio técnico (es decir, la moderna implementación de sus herramientas de trabajo) y la reflexión teórica y filosófica de su razón de ser. Sin ellas, sin su trabajo mutuo y enriquecedor, lamentablemente, nada podemos esperar de una profesión, salvo su retórica de
instrumentalización eficaz de los objetos y las personas. Es decir, una imagen especular e irrisoriamente complaciente de sí misma.

Es en este punto donde debemos borrar “nuestro pizarrón profesional”, echar nuevamente las cartas y, sobre esta nueva y diáfana superficie, intentar trazar una serie de preguntas que nos lleven a meditar sobre lo que somos y aquello que pretendemos ser. ¿Hace cuánto tiempo que no reflexionamos acerca de nuestro simple pero rico quehacer? No dejemos a un lado, puesto que es
imposible sustraernos a ello, las hojas web, la Internet, los catálogos en línea, los paquetes electrónicos en texto completo, y tantas cosas más que definen a la Bibliotecología moderna. Es más: asidos a ellas, junto con ellas, inmersos en su carácter imprescindible, empapados por ellas tal como lo estamos, volvamos a reformularnos las eternas preguntas que hacen a la juventud y al vigor de nuestra disciplina.

Intentemos, como simple aproximación discursiva, enumerar algunas de esas preguntas. Interrogantes que, sin duda, construyen al bibliotecario como un individuo crítico y creador, como una persona capaz de tener el coraje de plantearse los fundamentos de su profesión desde una vanguardia de inseguridad creadora.

Levantemos, pues, el inventario de algunas de esas preguntas, tales como las siguientes: ¿cuáles son los valores que definen el objeto de la Bibliotecología?, ¿en qué medida nuestra profesión pertenece a las Ciencias Sociales?, ¿es posible una Filosofía de la Bibliotecología?, ¿hasta que punto debemos permitir que nuestra práctica bibliotecaria esté dominada por las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación?, ¿existe una ética del bibliotecario o, tal vez, es un decálogo trasnochado de buenas intenciones?, ¿el bibliotecario moderno debe tener una formación esencialmente informática?, ¿por qué nuestra profesión carece de compromiso político militante?, ¿por qué la Bibliotecología no posee la habilidad para hacerse imprescindible socialmente como ocurre con otras actividades académicas?, ¿nuestra profesión, tal como hoy la vislumbramos,puede desaparecer en un futuro no muy lejano?, ¿con qué elementos nos enfrentaremos a la progresiva (pero casi inevitable) disminución de la comunicación cara a cara con los usuarios?, ¿cuál es la esencia última de la Bibliotecología desde el punto de vista fenomenológico?, ¿puede existir una Bibliotecología sin bibliotecarios?, ¿podemos hablar de una estética trascendental profesional?, ¿el estudio de las prácticas de la lectura también puede ser objeto de nuestro quehacer?, ¿los modos en que los usuarios se apropian de la información acaso no modifican nuestro trabajo?, ¿los usuarios serán capaces de cambiar nuestras rutinas bibliotecarias?, ¿es posible una Metafísica de la Bibliotecología?, ¿por qué nuestros profesionales tienden a menospreciar la intuición bibliotecaria?, etcétera. Todas estas interrogantes (y muchas más) confluyen en el laberinto de una sola pregunta: ¿qué es la Bibliotecología? En una oportunidad a un filósofo argentino le hicieron la siguiente consulta: ¿para qué sirve la filosofía? Sin titubear, contestó: “para nada”. Lo mismo acontece con nuestra duda bibliotecológica. En cierto sentido su reflexión no tiene utilidad pragmática, pues la evasión consciente del ámbito instrumental conlleva la meditación más allá de la práctica. Este extrañamiento implica una respuesta de sentido trascendental: preguntarse por una disciplina es reflexionar sobre nada... y, fundamentalmente, sobre todo, es decir, sobre la totalidad que hace y da sentido a un campo del saber. La Bibliotecología es una amplia trama multifacética. Su característica principal es la variedad de sus aproximaciones sucesivas y cruzadas, que la definen más como un delta tumultuoso que como el curso de un río sin sobresaltos. Preguntarse por ella es construir la propia morada del hombre y su deseo de conocimiento, donde corren juntos los aspectos axiológicos, los estéticos, los prácticos, los teóricos, los filosóficos, los ontológicos, los fenomenológicos, los políticos, los económicos y los sociales.

La aventura, pues, de intentar dar una respuesta provisional a estos interrogantes, es conjugar a viva voz el quehacer de la Bibliotecología. Pero lo paradójico no resulta en sus posibles respuestas. Lo realmente alentador es tener la valentía para formularlas y no pretender un conjunto de soluciones definitivas, pues en ello yace el misterio humano. En un mundo donde la naturaleza primaria de la persona es recubierta por la informática, creándose así un nuevo orden artificial, resulta de vital necesidad preguntarse sobre los grandes temas que hacen a nuestra existencia como profesionales de la información. Es un intento del cual no debemos privarnos. Es más, hacerlo es una obligación que nos invoca y clama desde las entrañas de las bibliotecas. En ello, y no en otra cosa, radica nuestra última razón de ser como bibliotecarios.



Alejandro E. Parada
Secretario de Redacción
Información, Cultura y Sociedad

Bibliotecología y Ciencia de la Información: ¿subordinación, exclusión o inclusión?

Dr. C. Radamés Linares Columbié1

Resumen

Se examinan diversas variantes relacionales entre la Bibliotecología y la Ciencia de la Información. Se propone un esquema clasificatorio del vínculo entre esas disciplinas. Se señalan aspectos puntuales del proceso de construcción histórica de ambas materias y se precisan los autores fundamentales de las diversas posiciones.


Palabras clave: Bibliotecología, Ciencia de la Información.

Abstract

Some variants of the relations existing between library sciences and information sciences are examined. A classifying scheme of the link existing between these two disciplines is proposed. The main aspects of the process of historical construction of both subjects are stressed and the most important authors of different postions are dealt with..


Keywords: Library Science, Information Science.

Uno de los temas que la comunidad de especialistas del espacio informacional reconoce como polémico es el referido a las relaciones entre la Bibliotecología y la Ciencia de la Información como campos del conocimiento. Es lamentable que, pese a este reconocimiento, no abunden los estudios que se adentren en dicho fenómeno.

Las notas que siguen no tienen la pretensión de ofrecer respuestas a las grandes interrogantes que envuelven este diferendo, sólo se desea ofrecer algunos criterios sobre sus orígenes y peculiaridades con el fin de atraer la atención sobre la indiscutible actualidad y necesidad de tratar un tema imprescindible en nuestro entorno.

Subordinación, exclusión e inclusión son los tres términos que pueden servir para agrupar las posiciones de los diversos autores en torno a la relación entre estas disciplinas informativas, con otras palabras:

La primera concibe a la Bibliotecología como subordinada a la Ciencia de la Información.

La exclusión considera que ambos son saberes independientes.

La inclusión propone una integración de ambos campos en un espacio único.

La búsqueda de una explicación para esta pluralidad de posturas obliga a una mínima aproximación al decursar histórico de estos espacios del conocimiento.

La Bibliotecología se identifica como un espacio de conocimiento autónomo desde el siglo XIX, para ser más preciso, a partir del año 1808, cuando Martin Scherettinger publica un estudio titulado "Ciencia de la Biblioteca", en el que trata de fundamentar las especificidades del nuevo saber, donde su punto focal apunta en una sola dirección: la biblioteca.

Es de destacar que la "nueva ciencia" convierte en su objeto de estudio una institución de larga historia, desde los orígenes de la Antigüedad, por lo que parece importante revelar las razones que explican su conversión en materia central de un área del conocimiento en ese siglo.

Los cambios que se originaron a lo largo de los siglos XVI y XVII y que originaron lo que se dado en llamar revolución científica o explosión de la ciencia moderna fueron de orden económico, social e intelectual, y afectaron, tanto a los niveles cuantitativos como cualitativos de la ciencia. Una de las consecuencias de la nueva ideología fue la ampliación de la comunidad científica y, por tanto, una necesidad mayor de comunicación de esta clase.1

Mientras que la propagación de los descubrimientos científicos en los siglos XVII y XVIII tuvo una limitada incidencia en la vida práctica del hombre común, en el siglo XIX comenzó a notarse una relación estable entre ciencia y vida cotidiana con el establecimiento de la industria y la tecnología. El industrialismo decimonónico, promovido por la Primera Revolución Industrial con sus símbolos más evidentes: ferrocarriles, textiles, máquinas de vapor y libre competencia potenció una situación particular en la esfera informativa y documental, muy distante del siglo XVIII, donde la elaboración de documentación científica no conllevó alteraciones significativas en los saberes y prácticas, que se centraban en el registro, almacenamiento y difusión de la información documentada.

Es por ello, que el siglo XIX va a conocer una situación informacional sin precedentes como resultado de una explosión científica y técnica generadora de una avalancha documental que exigía respuestas. Una de las primeras señales fue el desarrollo de la Bibliografía y la creación de un nuevo tipo de biblioteca, la especializada.

Las bibliotecas especializadas aparecieron con unos rasgos característicos, que las diferenciaban de las tradicionales (...) Sus usuarios eran personas interesadas en materias concretas, con unas necesidades de información muy especificas y (...) sus colecciones eran muy variadas en cuanto al formato, incluían no sólo libros sino también, artículos de revistas, informes técnicos, patentes, etcétera.2

El cisma en la práctica bibliotecaria se evidencia en un diferendo importante entre bibliotecarios tradicionales y especializados al encarar los nuevos formatos, públicos y demandas; merece aclararse, que no es sólo la explosión científico técnica uno de los impulsores de la aparición de un campo especifico para estudiar lo que hoy se le llama "fenómeno bibliotecario", sino que también la sociedad industrial del siglo XIX potenció un desarrollo educacional y cultural que impulsó un resurgir de la biblioteca pública, ahora muy atenta a los públicos que sirve.

En resumen, la Bibliotecología como saber particular, nació en el momento señalado, como resultado de una particular coyuntura científica, económica, tecnológica y cultural, para intentar responder a una situación informativa peculiar.

La llegada del siglo XX, particularmente sus tres primeras décadas, está signada por cambios científicos, tecnológicos, económicos e informacionales que expresan una nueva situación histórica que descansa en una sociedad capitalista distante del modelo de libre competencia dominante en el siglo anterior.

En lo económico, la monopolización comienza a ser la tendencia dominante y los avances del pensamiento científico conmocionan este período, como lo muestra la aparición de la Teoría de la Relatividad y la conformación de la Mecánica Cuántica.3

Así emergió un entorno informacional no muy distante de los diferendos de finales del siglo XIX, cuyo suceso más expresivo fue la creación de la Documentación como espacio de conocimiento.

Paul Otlet (1868-1944) y Henry La Fontaine (1854-1943) trabajaban desde los años 90 del siglo XIX en busca de una solución al conflicto creado en el campo de la Bibliotecología. Otlet estaba convencido de que la única forma de controlar y manejar las publicaciones, que crecían de manera vertiginosa, era con la evolución de la "vieja biblioteconomía" a una ciencia nueva, la Documentación. Otlet fue el primero en emplear las acepciones modernas de los términos "documento" y "documentación" y fue un pionero en proponer metodologías tanto para la Bibliografía como para la Bibliometría. La Fontaine creó junto con Otlet, en Bruselas, la Oficina Internacional de Bibliografía, que años más tarde se transformó en el Instituto Internacional de Bibliografía. En 1913, recibió el premio Nobel de la Paz.

En 1934, publicó el "Tratado de documentación", en el que resulta significativa su percepción sobre las diferencias entre el libro y el documento. A su juicio, el libro no es el único soporte de información y considera imprescindible el procesamiento de los nuevos formatos - fotografías, diapositivas, fotocopias, películas de cine y programas de radio.

Asentó un concepto más amplio y universal, el documento, y lo concibe de un modo nuevo, como algo que transmite información, principalmente escritos de todo tipo, pero también "cosas" que dependen de los usos a los que conceptualmente fueron destinados (...) Para Otlet, el documento está en el centro de un complejo proceso de comunicación y transmisión de conocimiento.4 Sus aportes convirtieron a la Documentación en otro de los antecedentes de la Ciencia de la Información.

En síntesis, el proceso de amplificación de la ciencia y la tecnología en su imbricación con el desarrollo industrial, es la plataforma de un cambiante escenario informacional que afecta las prácticas informativas y sus respectivos campos de conocimiento: Bibliografía, Bibliotecología y Documentación.

El acta de nacimiento de la Ciencia de la Información señala a 1962 como el año de constitución formal de esta disciplina en Estados Unidos aunque el primer uso oficial del vocablo ocurrió en 1958, al fundarse el Institute of Information Scientists (IIS) en Gran Bretaña.

El entramado político y económico del que surge la Ciencia de la Información como disciplina independiente es posible resumirlo en:

El crecimiento científico y tecnológico, particularmente el derivado de la Segunda Guerra Mundial, con el consiguiente incremento exponencial de la información.

El surgimiento de tecnologías, primero, la microfilmación y después la computación.

El carácter estratégico que adquirió la información para las instancias políticas norteamericanas.

La explícita confrontación política entre el Este y el Oeste luego del claro desarrollo científico soviético en la carrera espacial y en la tecnología nuclear.

La supremacía económica norteamericana y las consiguientes concepciones geopolíticas.

Con esta plataforma obra la fundación de la Ciencia de la Información en el marco de dos conferencias celebradas en el Instituto Tecnológico de Georgia, entre octubre de 1961 y abril de 1962.

Los encuentros se centraron en aspectos pedagógicos aunque no se excluyeron los problemas en torno a la denominación de la parcela en surgimiento. Se rechaza la voz Documentación y Robert Taylor propuso la primera definición de Ciencia de la Información.2

En los coloquios participaron 59 especialistas, pero sólo el 24 % eran bibliotecarios o profesionales de la Bibliotecología, bien es cierto, que dedicados a la información en ciencia y tecnología, pero la mayoría fueron científicos e ingenieros.5

La formación de la primera comunidad productora y legitimadora de la Ciencia de la Información identificó las proposiciones iniciales de este campo del conocimiento.6

La presencia mayoritaria de ingenieros y científicos puros impregnó una manera de entender esta disciplina, tangible en la propia denominación del área como ciencia, y aprovechó el irrefutable prestigio del término, cuya utilización, consecuentemente, le otorgó reconocimiento y legitimidad.

La aparición de la Ciencia de la Información condujo necesariamente a establecer una primera aproximación, al carácter de la relación que debía existir con la Bibliotecología. Harold Borko, uno de los fundadores de la nueva disciplina, en un artículo publicado en 1968 y considerado con justeza como un clásico, "Information Science, what is it?", propuso las primeras ideas sobre este aspecto.

La intención básica es establecer que la Ciencia de la información (...) investiga las propiedades y el comportamiento de la información, las fuerzas que rigen su flujo y los medios de procesarla para su mejor accesibilidad y aprovechamiento.7

También se deseaba asentar las características de sus profesionales y la relación con la Bibliotecología, por lo que se argumenta que es una ciencia interdisciplinaria derivada o que está relacionada con la Matemática, la Lógica, la Lingüística, la Psicología, la tecnología de la computación, la investigación operacional, las artes gráficas, la comunicación y la Bibliotecología.7

El acercamiento a su relación con la Bibliotecología es decisivo en la medida que es actualmente uno de los temas más polémicos en la familia informacional. El tipo de conexión que se concibe es peculiar, porque se asevera que la Bibliotecología es uno de los aspectos aplicados de la Ciencia de la Información.

En otras palabras, se afirma que las técnicas y procedimientos bibliotecarios deben basarse en los hallazgos teóricos de la ciencia emergente.

Con este criterio, Borko inauguró lo que antes se ha calificado como una relación de subordinación entre estos saberes, que ha tenido otros enfoques, como los que consideran a la Bibliotecología como un primer estadio de desarrollo de la Ciencia de la Información.

En las últimas décadas del siglo XX, surgieron otras reflexiones, que condujeron a una nueva posición relacional: la exclusión. Así, se cree que existen además diferencias significativas en varios aspectos críticos, entre ellos: (1) la selección de los problemas abordados y la manera de definirlos (2) las cuestiones teóricas planteadas y los marcos de referencia tomados por la bibliotecología -fundamentalmente basados en teorías filosóficas y de la comunicación-, que no tienen contrapartida en la Ciencia de la Información y viceversa; (3) la naturaleza y el grado de experimentación y de desarrollo empírico de ambas, así como los requerimientos profesionales, que también difieren a escala significativa; (4) las herramientas y aproximaciones empleadas -por ejemplo, las aproximaciones radicalmente diferentes, adoptadas en relación con la utilización de la tecnología en la recuperación de información y en la automatización de la biblioteca; y (5) la naturaleza y fortaleza de las relaciones interdisciplinares establecidas, así como la dependencia con las aproximaciones interdisciplinares para el desarrollo de la disciplina -la Bibliotecología es mucho más autónoma.

Este punto de vista sintetiza adecuadamente una de las posiciones al respecto, aquella que postula que la Bibliotecología y la Ciencia de la Información son campos de conocimiento relacionados, pero diferentes; y donde se subraya la autonomía de la Ciencia de la Información.

Una tercera posición afirma la existencia de un campo donde se integran ambos espacios, Bibliotecología y Ciencia de la Información.4,9 Esta tendencia, inicialmente influida en el terreno de la formación profesional por razones administrativas, actualmente avanza hacia una comprensión de este espacio en todos los terrenos y descansa en criterios como la existencia de un objeto común: información o documento, así como en la vigencia de un proceso informativo o documental, donde cada una de sus fases están presentes en ambos espacios.

La inclusión y conformación de un espacio integrado básicamente por las disciplinas aludidas es una de las posturas más realistas sobre este particular. La práctica informacional evidencia la incuestionable imbricación de estos campos del conocimiento, más allá de los debates epistemológicos en el interior de estas materias.

Referencias bibliográficas

López Yepes J. La documentación como disciplina: teoría e historia. 2da ed. Madrid: EUNSA, 1995.pp.54.

Fernández Molina JC. De la documentación a la Information Science: antecedentes, nacimiento y consolidación de la "Ciencia de la Información" en el mundo anglosajón En: García Cuadrado A. La investigación en historia de las instituciones documentales: estado de la investigación y propuesta metodológica. Anales de la Documentación 1998;1(1):55-74.

Hobswabm E. Historia del siglo XX. Buenos Aires: Grijalbo Mondadorim, 1998. T. 2.

Rayward WB. The history and historiographic in Information Science: some reflections. En: Buckland M, Hahn TB. Historical studies in Information Science. Washington DC: ASIS, 1995. pp 32-42.

Ribeiro Garcia, J. Conferencias do Georgia Institute of Tevhnology: "devolta para o futuro". Revista Informacao & Sociedade 2002;12(1). Disponible en: http://www.informacaoesociedade.ufpb.br/ Consultado: 7 de diciembre del 2003.

Ferry de Moraes A. Os pioneros da Ciencia da Informacao os EUA. Revista Informacao & Sociedade 2002;12(2). Disponible en: http://www.informacaoesociedade.ufpb.br/1220205.html Consultado: 5 de diciembre del 2003.

Borko H. Information Science. What is it? American Documentation 1968;19(1):3-5.

Saracevic T. Information Science. Journal of the American Society for Information Science & Technology 2000;50(12):1051-63.

Hjorland B. Library and Information Science: practice, theory and philosophical basis. Information Processing and Management 2000;36:501-30.
Recibido: 10 de mayo del 2004. Aprobado: 20 de mayo del 2004
Dr. C. Radamés Linares Columbié
Facultad de Comunicación. Universidad de La Habana.
Calle G No.506 entre 21 y 23. El Vedado. Plaza de la Revolución. Ciudad de La Habana. Cuba. CP 10 400.
Correo electrónico: radames@fcom.uh.cu

1 Doctor en Ciencias de la Información. Facultad de Comunicación. Universidad de La Habana.


Disponible en: www.bvs.sld.cu/revistas/aci/vol12_3_04/aci07304.htm

Estereotipos bibliotecarios

El reciente post en Deakialli y sus enlaces me recordaron un comentario que tenía en remojo y ahora viene bien. Un repaso por los más importantes esterotipos y lo que he podido descubrir de sus origenes en la historia del libro y de las bibliotecas.


- El bibliotecario poderoso. Nuestros más antiguos ancestros bibliotecarios son los escribas mesopotámicos y los sacerdotes egipcios. Ejercieron su profesión en tiempos en que la escritura era un "sistema" complicadísimo y secreto. Los mesopotámicos era considerados "profesionales" de alto rango y los egipcios, bueno, ellos eran, tras el faron -que no necesitaba leer ni escribir porque era un dios- el verdadero poder. Ahora con el auge de la información y su emergencia como recurso este modelo parece resugir desde las voces que nos llaman a tomar nuestros lugares en el nuevo orden.

- El bibliotecario sabio. En Grecia y Roma, ya con el alfabeto la escritura deja de ser un artificio, y se convierte en instrumento de conocimiento y de ejercicio de la ciudadanía. Las bibliotecas de la Academía y del Liceo tuvieron como bibliotecarios a los filósofos profesores; y en Roma, que llegó a tener 45 bibliotecas públicas, el cargo de Procurator Bibliotecarium, revestía un honor que significaba un gran conocimiento y sabiduria.

- El bibliotecario carcelero o guardian. La alta edad media trajo consigo uno de los estereotipos más arraigados a pesar de su corta duración. Aunque las bibliotecas monacales distan mucho de la idea de Eco, el bibliotecario era, después del abad, el personaje de mayor poder e importancia en la comunidad. Su labor de control, su juego de llaves -que era entregado en la ceremonia solemne de su posesión- significaba su poder de limitar el acceso a los códices y su responsabilidad total de controlar la lectura y el trabajo de los escriptorium, si el monasterio lo tenía. Este es el bibliotecario del Shhhh, de la cara adusta y molesta. Así los conocí yo en las bibliotecas escolares y, que desgracia, en pequeñas bibliotecas públicas, enojados ante el pedido de libros, molestos si la estancia del lector iba más allá de una referencia rápida... Este es de lejos el peor de los estereotipos pero lamentablemente tiene sus seguidores.

- El bibliotecario humanista o intelectual. Con las nuevas luces del Renacimiento surgió una nueva imagen más relacionada con la del bibliotecario de la antig�edad clásica: de nuevo el bibliotecario es un lector, un consultor y un asesor de escritores, librepensadores y nobles. Son famosas las historias de escritores y personajes que fueron bibliotecarios en las grandes bibliotecas de los nobles como Dumas y el propio Casanova. Aunque no lo crean aún hoy prevalece entre los mayores la idea que los bibliotecarios lo sabemos todo y que nos leemos todos los libros. Cosa que tampoco es cierta.

- El bibliotecario profesional. Con las bibliotecas universitarias el trabajo bibliotecario se perfilo como una labor profesional, aunque en las primeras universidades este trabajo se designaba a profesores de baja categoría o a estudiantes avanzados, la pronta aparición de la imprenta y con ella la primear explosión de la información, llevaron las tareas de organización y referencia a un nivel que requirió de la formación profesional y que entraría poco a poco en las Universidades como una carrera de las Humanidades.


La historia de nuestra profesión está por escribir, muy poco hay para reconstruir nuestro quehacer y hace falta para comprender mejor los tiempos que vivimos. Yo por ejemplo sigo preguntándome en qué momento y porqué ingresan las mujeres a la profesión y como logra en la modernidad en convertirse en una "carrera para mujeres"? También -cómo no- en la forma en que los estereotipos se configuraron y como fueron conservados y transformados... En fin un buen tema de doctorado ese de la historia de la profesión.

Disponible en: http://www.veaseademas.com/archivos/2004/11/estereotipos_bi.html

Movimientos bibliotecarios

-El bibliotecario progesista: se opone directamente a las alianzas económicas de la industria de la información porque ven ellas elementos que aumentan la desigualdad económica y cultural, que atentan contra el princicpio de igualdad de acceso a la información. Su biblioteca preferida es la pública por ser ella símbolo y espacio por excelencia de la libertad y la democracia. En consecuencia no aceptan la supuesta "neutralidad" política de la bibliotecología. El movimiento oficial surge en New York en 1990, su sitio web Progressive Libraran Guild, presenta sus actividades, estatutos completos y acceso a su revista.

-Los bibliotecarios anarquistas: estan principalmente enfocados promover la responsabilidad social de los bibliotecarios y de las bibliotecas, responsabilidad visible en el respeto a los fines de libertad de pensamiento y expresión; y autoeducación que las bibliotecas y la lectura deben proveer para el mejoramiento de la sociedad misma. Adempás de anarquistas tienen buen humor, el tagline de su sitio web reza profeticamente: "La revolución será catalogada". Son amigos de los progresistas, comparten metas comunes pero el anarquista estás más preocupado por asegurar la libertad que por atacer el poder las corporaciones.

- Los bibliotecarios reformistas: este grupo aboga por el cambio social con base en la información, se concentran en evitar la censura de todo tipo y en promover modelos alternativos de libertad y ética para las bibliotecas y los bibliotecarios en contra del modelo dominante de distribución de información establecidos por los medios masivos de comunicación y los grandes consorcios editoriales. Para saber más de este movimiento inglés adscrito a la Library Association visita su sitio web Información for Social Change.

- Los bibliotecarios activistas: convocados por la canadiense Danielle Dennie, reúne a los interesados en participar políticamente en los asuntos relacionados con las bibliotecas y la bibliotecología. Estan aliados con los progresistas en su reconocimiento de la responsabilidad social y la búsqueda de la libertad.

- Los bibliotecarios pacifístas: estan ocupados principalmente de hacer presión al gobierno y los legisladores de los Estados Unidos en contra de las guerras promovidas por Estados Unidos o sus aliados. Y trabajando por la protección de patrimonio documental en los países en guerra. Su sitio está alojado en el portal de los Progresistas.

- Los referencistas radicales: originalmente provienen de un grupo de referencistas volutanrios que cree en la justicia social y se dedica a apoyar las organizaciones sociales, los periodistas independientes y a la comunidad en general con investigación y acceso a la información. Su bitácora los mantendrá al día en sus actividades y noticias.

Disponible en: http://www.veaseademas.com/archivos/2005/02/bibliotecarios_2.html

El sabor latino : bibliotecología en América Latina y El Caribe

Hace unos días tuve la idea de escribir una serie de comentarios sobre la bibliotecología en latinoamerica, presentando las regiones o países con sus escuelas, facultades, publicaciones y referentes de su trabajo bibliotecario; que quería llamar Por la vereda tropical, pero no toda la América Latina es tropical y ese título no podría ser recuperado apropiadamente por el sistema de búsqueda.

Hoy encuentro, buscando otro tema, un artículo que bien puede ser la introducción a la serie propuesta: Aportación latinoamericana a la producción científica en Ciencias Bibliotecológica y de la Información de Salvador Gorbea Portal del Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas CUIB de la UNAM. El artículo hace un "análisis de la investigación y producción científica latinoamericanas en Ciencias Bibliotecológica y de la Información, indizada en las bases de datos regionales ICBALC e INFOBILA, con el propósito de identificar aquellos rasgos que caracterizan la aportación con que esta región contribuye al desarrollo del conocimiento en esta disciplina"

La conclusión principal puede resumirse así: la investigación no es aún lo suficientemente fuerte pero ha crecido mucho en los últimos años y seguirá haciéndolo. De los datos estadísticos se puede otra información específica como:


- México, Brasil y Argentina son los mayores investigadores de lejos.
- El análisis y la sistematización de información junto con los estudios de información y sociedad son los temas más investigados.
- La producción y difusión se realiza mayoritariamente en español.
- En los últimos veinte años se registra un crecimiento vertiginoso en la producción el área.
- Los artículos de revista y las ponencias son lo medios más empleados para la difusión.
- Las principales revistas son: Ciencia da Informacao; Actualidad de la ICT en Ciencia de la Información; e Investigación Bibliotecológica.

Espero los anime a interesarse por los comentarios de cada país y que sirva de ayuda para tener una visión general de lo que hacemos por estos lares: entre tangos, racheras, joropos, sambas, cuecas y salsa; y entre tequila, aguardiente, pisco, café y mate, veran que la bibliotecología latinoamericana se mueve y con qué sabor!


Disponible en: http://www.veaseademas.com/archivos/2005/02/bibliotecologaa.html

Bibibliotecología con sabor latino: Venezuela

Venezuela tiene un territorio de 916.445 km2, donde viven 24 millones de habitantes con una taza del 98.1% de alfabetización en español, acompañado de las lenguas indígenas. Se independizó de España el 5 de julio de 1811. Y otros dicen que se independizo de Estados Unidos con la elección de Chavéz.(!) El Bolívar es su moneda, el joropo su música folclórica más popular y las ayacas una de sus comidas típicas más deliciosas. Para saber más visita el directorio venezolano Auyantepui.

Es el quinto productor de petróleo del mundo, uno de los países más ricos de la America Latina y en asuntos de bibliotecología e información tampoco está mal. Se cuenta que hace unos cuarenta años hija del entonces presidente Rómulo Betancourt , Virgina Betancour era bibliotecaria y que desde su posición favoreció bastante la creación y fortalecimiento del sistema bibliotecario nacional, una profesional que trabajo con ella dice: "En 1982 entré a trabajar en la Biblioteca Nacional junto al combo de guerrilleros de Virginia Betancourt. Nuestra misión era poner a la gente a leer y hacerles ver que en la información está el verdadero ejercicio de la democracia." A la cabeza de ello estaba y está la Biblioteca Nacional: fundada en 1833 lídera el Servicio Nacional de Referencia y el Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas, integrado por 686 bibliotecas, organizadas en Redes Estatales.

Son dos las escuelas que líderan la formación bibliotecaria en Venezuela: la EBA. Escuela de Bibliotecología y Archivología de la Universidad Central de Venezuela, adscrita a la Fac. de Humanidades y Educación. Dónde es docente el bibliotecólogo Álvaro Agudo. Cuenta con una especialización de postgrado en Gerencia de Redes en Unidades de Servicios de Información. Y la Escuela de Bibliotecología y Archivología de la Universidad de Zulia, adscrita a la Fac. de Humanidades y Educación. En la Universidad Católica Andrés Bello ofrece la especialización y maestria en sistemas de información.

Los profesionales estan agremiados en el Colegio de Bibliotecólogos y Archivologos de Venezuela, cuyos estatutos pueden verse en la web de la Asociación Hispana de Documentalistas.

Entre los proyectos bibliotecarios y de gestión de información más importantes resaltan: elBanco del Libro de Venezuela, asociación civil dedicada a la formación de lectores y promoción del libro y la lectura, su editorial tiene fama y su programas han sido un ejemplo en nuestro medio. También en el ámbito de la lectura esta el Capitulo de Venezuela del Centro Latinoamericano para el Desarrollo de la Lectura y la Escritura. La Red de Bibliotecas Virtuales de Aragua, dedicada a los servicios de información digitales en línea.

En legislación, Venezuela cuenta con la Ley del Libro y la Derechos de Autor, otros aspectos bibliotecarios estan consignados en la Ley General de Educación, y en el proyecto de Ley Orgánica de Cultura. El directorio del Cerlalc registra la existencia de 106 librerias en Venezuela, y 16 editoriales. También registra su Cámara de Libro así como el Centro Nacional de Libro pero tienen sitio web disponible.

En Infobila, Venezula registra 320 monografías del área, ubicandose en en cuarto lugar de producción, en tercer lugar en producción de artículos de seriadas con 754 artículos. Y registra siete investigaciones: tres en sistemas de información, dos en tecnologías y una análisis y en información y sociedad. Seguro hay mucha más investigación, pero estos son los datos disponiles.

No es mucho, pero ya sabemos algo más. Continuaremos nuestro recorrido por la vereda tropical.


Disponible en: http://www.veaseademas.com/archivos/2005/02/bibibliotecolog.html

Paulo Freire y su modelo pedagógico

Paulo Freire es, sin duda, una figura cimera del pensamiento pedagógico, no sólo latinoamericano sino mundial.

Brasileño, nacido en Jabotao, pequeña ciudad próxima a Recife, en 1921, y fallecido en Sao Paulo en 1997 a la edad de 75 años, es la expresión y modelo de un educador de nuestra América comprometido con los pobres.

Su legado académico de la pedagogía critica ha influido en numerosas organizaciones sociales, y se ha multiplicado además de en su país natal, en otros países de América y África. Su vida y trabajo lo convierten en un líder en la lucha por la liberación de los humildes, de los sectores de la población marginados que resultan culturalmente silenciados en muchos lugares del mundo.

Influyen en su determinación de luchar contra el hambre sus experiencias personales en las etapas iniciales de su vida. Posteriormente, una mejor situación económica familiar le permite cursar estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad Federal de Pernambuco, donde realiza simultáneamente, otros estudios en el campo de la Filosofía y de la Psicología del Lenguaje.

En un primer momento, ejerce la profesión en los sindicatos, específicamente en el marco de la Ley del Trabajo. Más tarde, es contratado como técnico por Servicios Sociales de la Industria (SESI), donde se relaciona con los jóvenes militantes católicos, y da a conocer sus iniciativas pedagógicas originales, así como su posición acerca de la enseñanza primaria obligatoria en el nordeste del país.

Su trabajo como Coordinador del Proyecto de Educación de Adultos en Recife, lo condujo al desarrollo de proyectos de alfabetización crítica y a la reconceptualización de los fundamentos de la pedagogía. Un componente central de esos proyectos fueron los círculos de cultura a los que Freire consideraba una “nueva institución de la cultura popular”.

Estos círculos establecen una forma radical de pedagogía que reniega de las formas pasivas características de la escolarización tradicional. Los estudiantes se convierten en participantes del grupo y, en ese rol, toman parte en la generación del contenido de estudios.

La metodología de Freire está determinada por la relación dialéctica entre epistemología, teoría y técnicas. Se basa en que sí la práctica social es la base del conocimiento, también a partir de la práctica social se constituye la metodología, unidad dialéctica que permite regresar a la misma práctica y transformarla. La metodología está determinada por el contexto de lucha en el que se ubica la práctica educativa específica; el marco de referencia está definido por lo histórico y no puede ser rígido ni universal, sino que necesariamente tiene que ser construido por los hombres, en su calidad de sujetos cognoscentes, capaces de transformar la realidad.

La utilización del diálogo como método que permite la comunicación entre los educandos, y entre éstos y el educador, se identifica como una relación al mismo nivel horizontal, en oposición del antidiálogo como método de la enseñanza tradicional. Sobre esta base propone la educación dialógica como la forma de desarrollar una pedagogía de comunicación que facilite dialogar con "alguien" y sobre "algo".

En los inicios de la década de los años 60, tienen lugar diversos movimientos sociales, entorno favorable para el despliegue de las experiencias educacionales que preconizaba Freire, lo que le permitió a mediados de esa década desarrollar amplios programas de alfabetización con campesinos del nordeste del Brasil, organizándo también grupos de alfabetización que trabajaron en todo el país.

No debe extrañar que su actividad educacional fuera enjuiciada por los militares y propietarios de tierra como “subversiva”, por lo que fue encarcelado. En prisión inició la redacción de su primera obra educacional de importancia: La educación como Práctica de la Libertad, la cual culmina luego de exiliarse en Chile.

En este libro, refleja la experiencia de Recife y revela sus tesis fundamentales sobre la necesidad de desarrollo de una capacidad crítica para poder actuar como agentes transformadores. Expone el concepto de concientización, referida no con sentido político o cotidiano, sino suponiendo la transformación de las estructuras mentales, es decir, hacer que la conciencia se vuelva una estructura dinámica, ágil y dialéctica que posibilite una acción transformadora, un trabajo político sobre la sociedad y sobre sí mismo. Esta concientización la contrapone a la alienación resultante del proceso de masificación de la sociedad, y de ahí deriva la tarea principal del educador: formar una conciencia crítica mediante una pedagogía liberadora.

La pedagogía liberadora sienta las bases de una nueva pedagogía en franca oposición a la tradicional, que él denominara bancaria; a través de técnicas para la enseñanza de la lectura y la escritura a los adultos, busca la reflexión y el cambio de las relaciones del individuo con la naturaleza y con la sociedad; el objetivo esencial de la educación que propugna es liberar a la persona, no uniformarla ni someterla como se había hecho tradicionalmente por el sistema de instrucción oficial. El educador tiene como prioridad ayudar al alumno a lograr un punto de vista cada vez más crítico de su realidad, con la alta responsabilidad que este acto requiere, al mismo tiempo, reconoce el aprendizaje de ambos en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

La educación liberadora de Freire se nutre de la pregunta como desafío constante a la creatividad, y al riesgo del descubrimiento; por lo que la educación liberadora es la Pedagogía de la Pregunta, y su método, el diálogo.

Al inicio de su exilio trabaja en Chile, luego, a fines de la década de los años 60 lleva cabo una etapa de trabajo en la Universidad de Harvard, período que le permitió conocer mejor la realidad de Estados Unidos, con lo cual concluye que la represión y exclusión de la pobreza de la vida económica y política no era privativo de los países del Tercer Mundo, extendiendo su definición acerca del Tercer Mundo de un concepto geográfico a un concepto político. En ese período escribe Pedagogía del Oprimido, su obra más popular, traducida a numerosos idiomas y con más de 500 000 ejemplares vendidos.

El argumento central de Freire en este texto es que la educación es siempre un acto político, que puede utilizarse tanto para mantener el statu quo como para promover el cambio social. Así, la Pedagogía del Oprimido no postula modelos de adaptación, de transición ni de modernidad de la sociedad, sino modelos de ruptura, de cambio, de transformación total. Si bien expresó con claridad que la educación no era la que poseía las posibilidades para lograr una revolución social, reconoce en sus escritos y demuestra en su actuación, la capacidad transformadora de la educación.

Freire describe dos etapas en la Pedagogía del Oprimido: Primero, “el oprimido devela el mundo de opresión y a través de la praxis se compromete con su transformación. En la siguiente etapa, cuando la realidad de la opresión ha sido transformada, la pedagogía cesa de pertenecer al opresor y se vuelve una pedagogía de todo el pueblo en el proceso de liberación permanente”.

Al culminar su estancia de un año en Harvard, se traslada a Suiza donde trabaja por unos 10 años en Ginebra, como Consultor Especial del Departamento de Educación del Consejo Mundial de las Iglesias; allí ofrece consultoría educativa a varios gobiernos del Tercer Mundo, principalmente en África.

Su influencia en programas no formales de educación de adultos en América Latina y el Caribe y en general en los países en desarrollo, es muy amplia. En 1974, el Instituto Internacional para los Métodos de Alfabetización de Adultos de la UNESCO, publicó un número especial dedicado al pensamiento de Freire. Sobre él señaló Monclus que: "...incidió en el desarrollo de un verdadero movimiento de educación popular con múltiples vertientes, que ha revolucionado la mentalidad y también la práctica de las pedagogías latinoamericanas vinculadas con los intereses populares".

El método de alfabetización concebido por Freire tuvo resultados satisfactorios en esa esfera. Un ejemplo de su aplicación en África fue la experiencia realizada en Sao Tome y Príncipe, como acto de enseñar y aprender la historia y la cultura nacional.

En 1980, luego de 16 años de exilio, regresa a Brasil e inicia sus trabajos en la Universidad de Sao Paulo. Años más tarde, en 1989, ocupa la Secretaria de Educación en el estado de Sao Paulo.

Un elemento central del pensamiento pedagógico de Freire es el amor. Para él, “La educación es un acto de amor”, y no es casual que coincida en esta idea con José Martí.

También destaca la unidad entre pensamiento y acción, entre comprensión crítica y acción transformadora. El carácter esencialmente transformador que reconoce en la actividad humana, señala el rasgo fundamental que han de tener las acciones de aprendizaje del educando. Para él, una palabra dicha sin una acción o intento de acción es verbalismo “No existe una palabra verdadera que no sea al mismo tiempo praxis”, expresó.

Y matiza esa praxis, con la esperanza, que no es, en su decir, cruzarse de brazos y esperar, sino esperanza de poder luchar para transformar la realidad.

Es tal vez ese compromiso con la esperanza el que lo lleva a escribir, 25 años después de la primera edición de la Pedagogía del Oprimido, la obra Pedagogía de la Esperanza.

Pedagogía de la Esperanza es mucho más que una reafirmación de su pensamiento original, busca una nueva forma de concebir la esperanza. En este texto, Freire discute, analiza y finalmente defiende el concepto de esperanza como un componente integral de la educación progresiva. Presenta a sus lectores un entendimiento de la esperanza que no es estático ni puramente emocional, sino una fuerza activa que constituye un imperativo de éxito del proceso de concientización. La esperanza, inspiradora e inspirada por el entendimiento, es para él “una necesidad ontológica”.

El mensaje de Freire en esta obra se dirige a una diversidad de lectores. En particular, escribe para los intelectuales de los 70 que han sucumbido a la tentación neoliberal de complacencia y, también, para los hombres y mujeres del mundo “caídos por una causa justa”, como expresara. Además, escribe para los nuevos educadores progresistas que desean dirección y clarificación sobre una metodología efectiva de educación popular.

Un espacio considerable de Pedagogía de la Esperanza está dedicado a defender sus concepciones de los ataques recibidos desde diversas posiciones.

Paradójicamente, unos le han señalado su insuficiente consideración de la lucha de clases y otros su énfasis en la misma. En este texto, Freire resalta su perspectiva de la división de clases como la principal forma de opresión, pero a la vez, expande su concepto de opresión para incluir las complejidades de la opresión por raza y por género. Critica el discurso neoliberal que niega la existencia de clases sociales dentro del contexto mundial posterior a la Guerra Fría, y reafirma que la relación entre clases mantiene su fuerza dentro del movimiento político.

Por otra parte, rechaza la presunción de que su pedagogía presenta una visión idealista o utópica de la humanidad y la transformación social, a partir de los contenidos pragmáticos de su trabajo.

La vitalidad del trabajo de Paulo Freire tiene una expresión importante en su libro A la Sombra de un Árbol, donde presenta una visión explícita del mundo, la política y los valores.

Intoxicado el hombre con las innovaciones tecnológicas, él nos retrotrae a nuestros objetivos reales como seres humanos. A la idea del capitalismo como entorno dinámico para la producción, se contrapone su evidencia como fuente de escasez. Mientras el volumen de juguetes tecnológicos se incrementa en el mercado, cada vez más se vuelven escasos los ríos limpios para la pesca y la natación, los patios de árboles frondosos, el aire limpio, el tiempo libre y los espacios para la socialización informal. El capitalismo requiere que la felicidad gratuita se sustituya por lo que puede ser comprado o vendido.

Con la sociedad global de las distancias largas y los grandes números, la solidaridad deja de ser un asunto del corazón. Cómo reconstruir la solidaridad, resulta el razonamiento radical de Paulo Freire.

En los últimos años de su vida, le toca a Freire contemplar un mundo marcado por el hambre, el analfabetismo y la muerte, pero aun así mantiene su confianza en el ser humano y en un futuro mejor.

En Cuba, la vida y obra de Freire ha sido siempre fuente de inspiración. La Campaña de Alfabetización, primero, y posteriormente todo nuestro desarrollo educacional, también ha estado inspirado en la confianza en el ser humano. También, ha estado inspirado en el amor.

Y por eso, a este homenaje que hoy hacemos en reconocimiento de su labor académica, unimos el homenaje de toda nuestra obra educativa que hoy se encamina a la masificación, no de aglomeraciones no pensantes y deshumanizadas, sino de hombres plenos, instruidos y solidarios, que pensamos que el mundo puede cambiar y que, día a día, actuamos para su transformación.

Es esa esperanza también la que percibimos en el pueblo brasileño con su apoyo a Luis Ignacio Lula da Silva, que en este tercer milenio aún tiene que plantearse la tarea de luchar contra el hambre en uno de los países más ricos de nuestra América.

La obra de Freire ha sobrevivido a su muerte física. Su pensamiento no puede circunscribirse tan solo al campo de la educación, sino que mantiene una considerable influencia en otras disciplinas como las Ciencias Políticas, la Antropología y los estudios sobre el desarrollo.

La vida y obra de Paulo Freire estuvo siempre definida por el mejor interés de la humanidad. Su actuación como educador resulta un modelo de indudable valor para los profesores y maestros cubanos, y de ahí que su obra sea estudiada en nuestras aulas.

Como una lamentable realidad Freire no pudo volver de nuevo a Cuba como tenía previsto en días cercanos a su deceso, y resulta una obligación moral para la Universidad de La Habana ofrecer post morten este reconocimiento.

Disponible en: http://www.eduquemosenlared.com/es/index.php/educacion-sociedad/220-paulo-freire