viernes, 26 de agosto de 2011

CULTURA TECNOLÓGICA

Material recopilado por: Marco Raúl Mejía J. (2009)

Según Arnold Pacey (1990), la definición de Tecnología debe abarcar no sólo su aspecto material (técnicas en cuanto a artefactos), sino que debe incluir los aspectos organizativos (actividad económica e industrial, actividad profesional, usuarios y consumidores) y los culturales (objetivos y valores afectados por la tecnología y los que deberían ser respetados por ella).
Asimismo, para el estudioso de la cultura Miguel Ángel Quintanilla (1992: 2) la “cultura tecnológica” se puede concebir como el conjunto de representaciones, reglas de conducta, ideas, valores, formas de comunicación y pautas de comportamiento aprendidas (no innatas) que caracterizan a un grupo social.


Igualmente, Quintanilla (1992: 5) señala que la tecnología como proceso humano puede entenderse que forma parte de la cultura y como elemento cultural la tecnología lleva asociados determinados valores, plantea determinadas relaciones del hombre con la naturaleza y entre las propias personas. Por lo tanto, es necesario el análisis y reflexión sobre las dimensiones humanas y sociales asociadas al desarrollo tecnológico, teniendo como ángulo de visión las repercusiones educativas de los cambios culturales y sociales que conlleva el desarrollo tecnológico.


En una perspectiva crítica Quintanilla (1992: 6) indica que se conciben la tecnología y la cultura como sistemas dependientes entre sí, entendiendo que la tecnología contemporánea conforma un sistema que envuelve todos los aspectos de la vida cotidiana de nuestro tiempo.

Por todo esto Quintanilla (1995: 18) caracteriza la cultura tecnológica: basada en la racionalidad crítica, en la creatividad y la innovación, y en la libertad para llevar a cabo empresas nuevas de forma racional. En fin, todo un modelo de lo que pueden ser objetivos ideales para el proceso educativo.


Asimismo Quintanilla (1995:14), sintetiza sus deliberaciones hacia la cultura tecnológica con tres razonamientos:

• La cultura tecnológica constituye una parte importante de la cultura compartida por cualquier grupo humano en las sociedades avanzadas de nuestro tiempo.
• El que en estos grupos compartan una adecuada cultura tecnológica es un factor importante para el bienestar del grupo.
• Como consecuencia de lo anterior, el substrato homogéneo común que debemos plantearnos como objetivo del proceso educativo en estas sociedades avanzadas es, precisamente, el conseguir una adecuada cultura tecnológica.
Este autor destaca ciertos elementos que están presentes en una cultura, y que en la cultura específica de cada grupo social tienen cierta organización: las representaciones, las reglas y normas de conducta, los valores, las formas de comunicación y las pautas de comportamiento aprendidas (no innatas) que caracterizan al grupo social en cuestión.
Al interpretar a Quintanilla, se puede indicar que la cultura tecnológica de un grupo social es el conjunto de representaciones, valores y pautas de comportamiento compartidos por los miembros del grupo en los procesos de interacción y comunicación en los que se involucran sistemas tecnológicos, pero, además la cultura tecnológica es un componente esencial de la cultura sin más, y constituye un factor esencial para el desarrollo tecnológico de un país.
Y por ello se puede determinar que una sociedad con vasta cultura tecnológica y en la que predominen las actitudes positivas hacia la técnica estará mejor preparada para incorporar y producir innovaciones tecnológicas y para extraer de ellas el máximo rendimiento.
Además, Sancho (2004a: 19) explica que la tecnología se configura como un cuerpo de conocimientos que, además de utilizar el método científico, crea y/o transforma procesos materiales y señala que al aceptar que la cultura, los procesos sociales, la tecnología y las formas de comunicación están íntimamente ligados entre sí, se nos abre un camino apto para buscar explicaciones al complejo mundo contemporáneo en que vivimos y a sus transformaciones más recientes.


Por su parte, García Vera (1994: 18), observa esta situación desde una óptica amplia, hace referencia a una cultura tecnológica de este modo:

• Una cultura se manifiesta a través del conocimiento acumulado históricamente en las diferentes áreas del saber, en las expresiones artísticas, en los medios de comunicación audiovisual.
• En una sociedad se distingue la cultura dominante de otras marginales. Que la cultura dominante, en forma lenta, constante y progresiva, se va constituyendo sobre las bases de la ideología hegemónica de los poderes de esa sociedad. Y, finalmente,
• Que los recursos tecnológicos así como los distintos sistemas simbólicos de representación soportados en ellos, son utilizados en las diversas culturas y se les asigna unos roles de acuerdo con los intereses de cada una de ellas. Una, la dominante, para perpetuar hegemonías, otras las marginales, para señalar el desajuste social y desigualdades...que posiblemente se pueden producir, para expresar sus ideas y teorías, intentando probar la legitimidad y su superioridad respecto a las mismas y respecto a otros.
Por cultura tecnológica se entiende un amplio aspecto que abarca teoría y práctica, conocimientos y habilidades, por un lado conocimientos relacionados con el espacio construido en el que desarrollamos nuestras actividades y con los objetos que forman parte del mismo; y por otro lado las habilidades, el saber hacer, la actitud positiva que nos posibilite no ser espectadores pasivos en este mundo tecnológico en el que vivimos.
En resumen, la cultura tecnológica brinda una visión integradora de todas las modalidades de la conducta humana, superando la tradicional dicotomía de lo manual y lo intelectual, y postula una concepción del hombre como una unidad que se compromete con todas las potencialidades, en todos y cada uno de sus actos los conocimientos y habilidades que nos permitan una apropiación del medio en que vivimos como una garantía para evitar caer en la dependencia.

CULTURA Y ERA TECNOLÓGICA

Por Elizabeth Robles (2003)
Revista Razón y Palabra, Nro. 35

Los efectos de la globalización ofrecen perspectivas útiles por las cuales se puede evaluar el impacto de la cultura en el desarrollo nacional e internacional. La globalización no sólo aumenta la sensibilidad hacia las diferencias, sino también hacia las interdependencias (Shanker, 1998). La tecnología une al mundo de muchas maneras. El dinero, las ideas, la información, el conocimiento y las imágenes se mueven a través del mundo casi instantáneamente. Cada momento en la historia y la complejidad de la vida social se abren a una pluralidad de interpretaciones que suceden dentro de distintas trayectorias. Esta diversidad prueba la resiliencia de la sociedad. La cultura cambia en respuesta a las estrategias de la gente para adaptarse. El propósito de esta ponencia es exponer el concepto de la cultura y su rol en la era tecnológica, y examinar su relevancia en el desarrollo económico y social del mundo.

La tecnología, como parte del ambiente humano, está siempre ligada a la cultura. Esta no solo incluye métodos de sobrevivencia y de producción, sino también la creación del lenguaje, de los sonidos, del arte, etc. Su naturaleza es ambivalente, pues acelera la transferencia de información y de conocimiento, y crea nuevas preocupaciones y problemas como lo son la amenaza de las armas nucleares, la erosión del ambiente y el uso de los "clones." Los medios de comunicación en masa y la computadora, unen al mundo a través de sus redes, pero eliminan lo que es específico y retan la sobrevivencia de las culturas que son el corazón de todas las sociedades.

Cultura

Durante las pasadas décadas cambios económicos, tecnológicos y socio-políticos han transformado las culturas del mundo. El mundo ha ido cambiando gradualmente sus actitudes sobre la educación, el matrimonio, el divorcio, el aborto, la homosexualidad, sus creencias y prácticas religiosas, las cuestiones que causan conflicto político y los incentivos que motivan a la gente a trabajar. Aunque las culturas cambian en respuesta al ambiente, éstas a su vez transforman el ambiente a su alrededor. Los efectos de la globalización ofrecen perspectivas útiles por las cuales se puede evaluar el impacto de la cultura en el desarrollo nacional e internacional. La globalización no sólo aumenta la sensibilidad hacia las diferencias, sino también hacia las interdependencias (Shanker, 1998).

La cultura abarca símbolos, significados, valores, instituciones, conductas y todos sus derivados, que caracterizan a una población humana identificándola y distinguiéndola de las demás. La palabra cultura lleva consigo su propio peso de asociaciones en lenguajes y tradiciones diferentes. Las culturas poseen:

Un sistema de valores significativos (que le dan significado a la existencia en su totalidad) y normativos (que proveen reglas de conducta de cómo vivir la vida); una base compartida (territorio común, historia, lenguaje, raza o antepasados), que identifica a la gente como miembro de un grupo; y la voluntad o decisión de ser identificado primeramente como miembro de esa comunidad (Shanker, 1998).

Por lo tanto, la cultura suple identidad, provee un sistema de significados y asigna un lugar a sus miembros en el esquema total de las cosas. Lo importante no es entender lo que es la cultura sino cómo las personas usan el término en el discurso contemporáneo. La cultura es una forma de vida como también lo es el contenido de las bibliotecas, de los museos, de los códigos de conducta religiosos y morales, etc. y se ha convertido en un término que describe la vida social de los individuos. Esta provee: lentes de percepción y cognición (cómo las personas perciben su mundo); motivos para la conducta humana; criterios de evaluación (bueno/malo, feo/bonito, terrorista/defensor de la libertad); bases de identidad (religión, etnia); modos de comunicación (lenguaje, arte e ideas); bases de estratificación (clase, rango, género); y sistemas de producción y consumo (Mazrui, 1990).

De acuerdo a Wild (1999) hay un consenso claro de que la cultura tiene que tener una influencia definitiva y bien fuerte en el diseño y el uso de la información, en los sistemas de comunicación y de aprendizaje, así como en su manejo, aunque no haya investigaciones identificables en estas áreas. En todas las áreas de la actividad humana, la conducta de las personas está afectada por los valores y actitudes que tienen y las normas que los rodean. Cuando los valores están ampliamente compartidos por un grupo de personas, éstas están provistas de mecanismos comunes por los cuales pueden entender e interpretar su mundo.

La cultura es más que una abstracción, consiste también de un sistema de símbolos distintivos junto con artefactos que capturan y codifican las experiencias importantes y comunes de un grupo. Significados simbólicos distintivos e importantes y valores se desarrollan alrededor de la información, de su uso y de su estructuración en cualquier grupo cultural. Cuando el acto de diseño estructural traslada la información en productos o artefactos de aprendizaje, ese artefacto incorpora influencias culturales como el punto de vista del diseñador instruccional, sus valores, ideologías, cultura, clase social y género y su compromiso con un paradigma en particular. Todos estos factores culturales que interactúan tienen una importancia particular para la difusión y la eficacia en el uso de la información, la comunicación y los sistemas de aprendizaje como la "web" o red electrónica, y los productos y materiales de aprendizaje provistos en esos sistemas (Wild, 1999).

Aunque los pensadores económicos creen que han construido modelos de mercados libres de valores, sus ideas fueron formadas por sus propias condiciones sociales y culturales. La mayoría de las personas a través del mundo se aferran a sus valores anclados en sus sistemas culturales. Por eso, es esencial mirar de cerca el rol que juegan esos valores en el desarrollo económico y tecnológico de los países del mundo. Una estrategia de desarrollo sólida requiere un examen crítico de los valores a la luz de las necesidades humanas modernas, que lleve a la formulación de metas para un desarrollo que sea apropiado a las personas en cuestión. Lo importante es definir esas metas considerando cómo las fortalezas de esa cultura, visibles o latentes, se pueden explotar para lograr esas metas.

El desarrollo humano completo es imposible si sus valores esenciales son excluidos. Los logros económicos, políticos, técnicos y culturales no agotan los triunfos creativos de los cuales los seres humanos son capaces. Antes se creía que las diferencias culturales se desvanecerían con la embestida de la modernización. Pero la globalización ha sido acompañada del resurgimiento de las tradiciones culturales locales y de la creciente comprensión de que hay algo más para las sociedades y la conducta humana que la tecnología y la economía. Las culturas locales juegan un papel importante en guiar la acción humana y en mantener unida a la sociedad.

A pesar de la globalización, las compañías que utilizan el comercio electrónico no pueden ignorar la cultura, las costumbres y el sistema social del país donde está expandiendo su negocio. La localización del comercio electrónico envuelve no solo la traducción del lenguaje sino también la adopción de las culturas locales de los sistemas sociales (Casey, 2001). Meshkati (2002) concluye en su estudio de transferencia de tecnología, que las teorías y modelos de análisis de la conducta que se desarrollan en un país reflejan las características de ese país y puede que no se puedan aplicar completamente a otros países. Por lo tanto, una organización que transfiere tecnología a un país con una cultura diferente debe intentar adaptarse completamente a las dimensiones culturales del país anfitrión.

El desarrollo es un proceso continuo que incluye a la tecnología y ninguna cultura, sociedad e individuo están exentas de éste. Ese desarrollo es un proceso recíproco que involucra a todos y que obliga a las culturas a transformarse y a la vez hace que los sistemas de valores se prueben y que la gente del mundo enriquezca sus puntos de vista. Las personas necesitan la cultura. Ser capaces de decidir juntos cómo vamos a vivir colectivamente en el sentido más amplio, qué vamos a valorar y qué vamos a creer, qué sentido le vamos a dar a nuestra vida cotidiana. Los discursos sobre la cultura y la modernidad sugieren que los términos culturales de modernidad no son fijos, sino que están abiertos a cambios y a retos. Las culturas locales ciertamente se van a transformar y se van a beneficiar de las culturas del mundo pero lo harán bajo diferentes condiciones que apenas estamos comenzando a comprender.

Tecnología


La tecnología, como parte del ambiente humano, está siempre ligada a la cultura. Esta no solo incluye métodos de sobrevivencia y de producción, sino también la creación del lenguaje, de los sonidos, del arte, etc. Su naturaleza es ambivalente, pues acelera la transferencia de información y de conocimiento, y crea nuevas preocupaciones y problemas como lo son la amenaza de las armas nucleares, la erosión del ambiente y el uso de los "clones" (Atkinson, 1999).

Los medios de comunicación en masa y la computadora, unen al mundo a través de sus redes, pero eliminan lo que es específico y retan la sobrevivencia de las culturas que son el corazón de todas las sociedades. El mundo está unido de muchas maneras a través de la tecnología. El dinero, las ideas, la información, el conocimiento y las imágenes se mueven a través del mundo casi instantáneamente. La transferencia de la tecnología se ha acelerado por el uso de las computadoras y de los satélites. Cada momento en la historia y la complejidad de la vida social se abren a una pluralidad de interpretaciones que suceden dentro de distintas trayectorias. Esta diversidad prueba la resiliencia de la sociedad. La sociedad se transforma y se adapta a los cambios en la tecnología. La tecnología es conocimiento aplicado socialmente y los valores y las creencias de esa sociedad son los que influyen en los efectos de esa tecnología (Westby & Atencio, 2002).

La historia de la tecnología refleja la historia de la humanidad y revela una relación profunda entre incentivos y oportunidades, y condiciones socioculturales. Para cualquier desarrollo tecnológico tiene que haber un envolvimiento social: recursos, necesidades y un etos solidario (carácter común a un grupo de individuos que pertenecen a una misma sociedad).

El desarrollo económico exige aumento en la producción y esto requiere tecnología científica. De acuerdo a Shanker (1998), la ciencia y la tecnología son la base del poder, la clave de la prosperidad, simultáneamente son un instrumento culturalmente poderoso que disuelve no solo la resistencia física sino las actitudes de vida. La preocupación mayor de nuestros ancestros era sobrevivir y tener albergue. Esa preocupación permea hoy en día, sea en el Caribe o sea en Africa. Desde esos tiempos inmemoriables hemos adaptado innumerables tecnologías. La diferencia hoy día es la forma acelerada que estamos manufacturando conocimiento, y el impacto creciente que tiene esto en las personas y en las familias (Hughes & Hans, 2001).

La tecnología y su interacción con otros sistemas técnicos y con factores económicos, sociales y ecológicos se ha convertido tan compleja y tan interrelacionada entre sí, que las compañías, industrias y naciones tienen que cooperar en muchos aspectos. Las compañías internacionales han aprendido que la cooperación es un elemento importante en el sistema competitivo. Alianzas, sociedades y colaboraciones, todas requieren supuestos compartidos y la habilidad de comunicarse, aunque cada cual persiga agendas diferentes (Pretzer, 1997).

En el sistema global donde las distintas culturas y lenguajes separan al mundo, la tecnología es un elemento cohesivo poderoso que las une. Como la tecnología es un sistema de símbolos potente, es potencialmente una forma de comunicación efectiva. Personas que no pueden hablar el lenguaje de otras personas, pueden intercambiar, entender y aprender de los sistemas y diseños tecnológicos de otros. El enfocarse en la competitividad nacional o individual no va a conducir, a largo plazo, a motivar el aprendizaje y a promover logros. Tampoco la competencia es un marco de referencia efectivo para trabajar con personas de distintos países donde las cuestiones de: escalas apropiadas, tecnologías ambientales no invasivas, y la colaboración con las culturas oriundas y las tradiciones tecnológicas son mucho más pertinentes que consideraciones de comercio internacional (Pretzer, 1997).

La tecnología tiene un beneficio genérico de resolver los problemas de la era moderna. Esto implica que puede resolver cualquier tipo de problemas cuando no es así. La tecnología per se no puede resolver problemas como la guerra, el racismo y el hambre. Algunas veces se piensa que la tecnología nos guía directamente hacia beneficios humanos. Se confunde el progreso tecnológico con el progreso humano (Postman, 1992). Esas técnicas de solución de problemas usando la tecnología muchas veces ignoran la cultura, la política, la economía y lo irracional. Al concentrarse en resolver el problema, se desenfatiza en las interacciones humanas y en los procesos sociales de definir los deseos y las necesidades y promocionan la idea de que la tecnología nos lleva directamente a mejorar a la humanidad.

El conocimiento tecnológico en sí no es suficiente, lo que es crítico son las metas, los valores y los principios para los cuales el conocimiento es usado. Hay que reconocer que sin humanidad y sin valores no puede haber aprendizaje verdadero ni desarrollo de la sabiduría (Goleman, 1995). La meta final de la educación tiene que ser una sociedad más justa, equitativa y participativa, no una sociedad de individuos más proficientes técnicamente. Hay que promover la capacidad de las personas de ser seres pensantes, que sean capaces de criticar y de retar, de crear y de superar. La enseñanza de la tecnología debe centrarse en el amor por los seres humanos y no meramente en el esfuerzo de extender las habilidades humanas y su dominio sobre la naturaleza. Esta debe desarrollar modos de pensar que apoyen la justicia entre las personas, el respeto hacia el ambiente y promuevan el bien común (Pretzer, 1997).


Conclusiones

Cada día la tecnología demanda más de nuestro tiempo y de nuestras prioridades, distorsionando las relaciones de nuestro mundo (Westby & Atencio, 2002). La sociedad aprecia los beneficios de la tecnología de "Internet (mejores servicios de salud, acceso rápido a la información, oportunidades de entretenimiento, sistemas de información para personas con impedimento) pero se preocupa por el lado negativo potencial de la tecnología (pérdida de privacidad, pérdida en destrezas de comunicación interpersonal y páginas electrónicas que promueven la intolerancia y la violencia). En esta era de las computadoras, Westby y Atencio (2002) explican que tanto los terapistas, como los educadores y los padres, tienen que entender que las computadoras son endémicas en la cultura de los niños. La tarea es mantenerse a tono con las necesidades de los niños y acoger las actividades mediadas por la computadora como un medio relevante de transmisión cultural cuando sea apropiado.

Hoy día el uso de las computadoras está creando nuevos valores y nuevo lenguaje (Hughes & Hans, 2001). El lenguaje técnico de las computadoras cambia nuestro argot o vocabulario rutinario. Ya no conversamos sino que "chateamos," no imprimimos sino que "printeamos," ya no enviamos documentos por medio de facsímiles sino que "faxeamos." Además, existe un "grillete" del siglo veintiuno llamado el teléfono celular. Ya no se corteja a la usanza de siglos anteriores sino que se corteja por la "internet." Navegamos sin mojarnos con el uso de la misma. ¿Cómo cambia esto nuestra cultura y nuestra forma de ver y analizar las cosas? Nuestras próximas generaciones podrán sumar y restar sin necesidad de una calculadora o computadora? Ya no tendremos que usar los dedos de las manos para aprender a sumar y restar como cuando éramos niños? ¿Nuestras culturas cambiarán radicalmente? ¿Oiremos la misma música, la salsa o el son cubano? ¿Inventaremos nuevos instrumentos, o solo se oirán los digitalizados? ¿Dejaremos de sembrar en la tierra? ¿Continuarán las guerras biológicas y las armas nucleares? Solo el tiempo responderá estas preguntas.

Postman (1992) exponía que una vez que la tecnología era admitida a una cultura, hace lo que se supone fue diseñada para hacer y que nuestra tarea es entender cual diseño es ese; que cuando admitamos una nueva tecnología a la cultura, lo hagamos con los ojos bien abiertos. Por tanto, hay que crear consciencia de que el uso de la tecnología tiene que ser en bien de la humanidad y en la conservación de nuestra cultura y de nuestros valores, no importa el país que sea. Tenemos que conservar la ética, aunque no nos veamos por la "internet." Necesitamos conservar, preservar y defender la paz, aunque no tengamos fronteras comunes; seamos países desarrollados o menos desarrollados y respetar esas diferencias. Tenemos que usar la tecnología a nuestro favor para preservarla. No empece a la tecnología, nuestras culturas sobrevivirán pues la cultura vino primero.