sábado, 10 de julio de 2010

La complejidad de la bibliotecología: Teoría o práctica

Por Minerva Castro Escamilla
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Departamento de Servicios Electrónicos de la Biblioteca Conjunta de Ciencias de la Tierra

Resumen:

Se presenta un marco referencial de la complejidad exponiendo directamente que la Bibliotecología cumple con todos los elementos que la hace un verdadero sistema complejo trabajando tanto la teoría como la práctica en su desarrollo.

Palabras clave:

Bibliotecología; sistemas complejos; teoría; practica; teoría de sistemas; caos; teoría; practica


Introducción
En la década de los ochenta se empezó a hablar de la cibernética como un segundo orden, entendiendo por eso no sólo un sistema en el que se integraba, sino como el objeto de estudio como el sujeto investigador; sin embargo, pronto tal denominación pasó a segundo plano debido al auge que tomaron las que se reconocían como teorías de complejidad, o de los sistemas complejos, que asimismo introducían dentro del objeto de estudio la presencia del estudioso. Si bien tradicionalmente las ciencias se ocupaban de universales y las humanidades de acontecimientos, tomando como interpretaciones humanísticas de la naturaleza los términos de acontecimientos que se difundían como ciencia. Sin embargo para establecer la relación teoría-práctica en nuestra ciencia bibliotecológica, la teoría revierte sobre la realidad haciendo posible la práctica y configurándola, de suerte que, según para Aristóteles, las teorías las asumía como el principio del que procede toda práctica.

Por lo que en este trabajo se presenta una situación controversial en donde en la mayoría de las ocasiones provoca un contexto complejo al determinar hacia donde se inclina la Bibliotecología a la “teoría o a la práctica” ó en su caso práctica vs. teoría, circunstancias que han sido discutidas por los expertos, ya por varios años.


Ahora bien no podemos dejar de lado y se deben ver a los elementos que la conforman y se interrelacionan desarrollando una cohesión y un propósito que reúne las condiciones necesarias y suficientes para que se despliegue un sistema plural de objetos y jerarquía con la finalidad de establecer una comunión de nuestra disciplina.


Disponible: http://www.revistabiblios.com/ojs/index.php/biblios/article/viewArticle/239/105

LA BIBLIOTECOLOGIA Y LA CIENCIA DE LA INFORMACION

Fernando Arteaga-Fernández

Es común en nuestros días, escuchar por doquier, que vivimos en la era de la información y directa o indirectamente somos testigos de la explosión informativa que es notoria en cualquier campo de acción, como resultado y producto del incontenible avance y desarrollo científico y tecnológico, que también repercute en el uso y la aplicación de nuevos términos, nuevas voces y nuevos conceptos, pero, aunque la terminología ha cambiado y ha entrado fácilmente en nuestro lenguaje, algunas instituciones educativas y de formación profesional como las universidades y sobre todo las bibliotecas, en mi opinión, no han respondido todavía al desafío de enfrentarse con esa realidad, han permanecido estáticas por mucho tiempo y recién están empezando a mostrar signos de cambio, pero estos originan a su vez cambios en la estructura orgánica y social, dando como resultado, dificultades de adecuación e instrumentalización que impiden cumplir adecuadamente con el rol asignado por la actual sociedad.

Una de estas instituciones que nos preocupa y corresponde al análisis, es la biblioteca que aun se halla en una situación confusa respecto a las nuevas tecnologías electrónicas de aplicación para mejorar los servicios y superar los cambios que la nueva estructura social busca para que se conviertan en transformaciones efectivas y esenciales.

La capacidad para seleccionar, recuperar, organizar, evaluar y transferir por diversos medios la información, es cada vez más notoria en el proceso de utilización de las nuevas tecnologías de la información que se van expandiendo cada vez más rápidamente. Sin embargo, algunos alumnos todavía egresan, sin la suficiente capacidad para manipular y operar las más básicas y tradicionales fuentes de información.

Esta observación nos proporciona una base sólida para determinar las necesidades de educación en la profesión bibliotecológica, porque no solo la educación en general ha fracasado al afrontar las implicaciones de la era de la información, también la formación profesional de bibliotecarios ha estado a la zaga de los progresos electrónicos en muchos aspectos.

Sin duda la bibliotecología actual se ha hecho cada vez más compleja de lo que era hace veinte años atrás, hoy las bases de datos legibles en pantalla y los accesos on line (en línea) han incrementado en gran medida la capacidad de las bibliotecas para proporcionar un mejor nivel de búsqueda de información. Como consecuencia, esas nuevas posibilidades exigen también un mejor nivel de formación, ya no es suficiente estar familiarizado y conocer la colección presente físicamente en las cuatro paredes de la biblioteca, sino que es imprescindible tener acceso a otras bases de datos conectándose a través de correo electrónico, fax u otros medios actuales como el INTERNET, BOLNET, y otros.

Es mas, la tecnología esta cambiando también todos los días, en el procesamiento de datos y en la telecomunicación surgen capacidades de aplicación cada vez más amplias y extensas, es común acceder a la comunicación por satélite, a las conferencias por computadora, y otros excitantes medios que permiten "navegar" por los inmensos océanos de la información.

El futuro bibliotecario no puede estar exento del conocimiento de estas nuevas tecnologías que aumentaran su calidad y eficiencia en el manejo de la información, debe atravesar antes por una etapa de perfeccionamiento cada vez más intensa para no permanecer en la obsolescencia de sus métodos.

Nos toca mostrar interés en mejorar los procedimientos objetivos para formar futuros profesionales bibliotecólogos que incluyan la aplicación de las nuevas tecnologías por una parte y un sólido cimiento de conocimientos de las formas filosóficas del origen de las ciencias bibliotecarias, por otra.

CIENCIA DE LA INFORMACION

A principios de los 60, cuando los bibliotecarios dieron un vigoroso impulso a nuevos métodos para diseñar mejores sistemas de recuperación de la información, estos fueron eventual-mente absorbidos como actividades propias de las bibliotecas, y de los bibliotecarios.

La influencia particularmente fuerte en el origen de la ciencia de la información fuera de la documentación, estaba basada en una teoría de señales, de la capacidad de símbolos, de una línea telefónica, o de cualquier otro medio de comunicación para transmitir mensajes, a la que se denominó con la expresión ciencia de la información, la que posteriormente se incrementó con trabajos relacionados a la relación hombre-máquina, a la que se llamo cibernética.

Ambas encendieron la imaginación de los "documentalistas" de la época para explorar la variedad de trabajos en otras ciencias para la posibilidad de recuperarlos como información.

Los orígenes de la ciencia de la información, como principio, están basa-dos en términos de sustitución de la computadora por el esfuerzo humano en el control de la proliferación de artículos científicos después de la Segunda Guerra Mundial.

Esa actividad vino a ser llamada de diferentes maneras sin diferenciación: documentación, recuperación de la in- formación, ciencia de la información y finalmente ciencias de la información como se la conoce hoy, para proponer esquemas que respondan a los problemas que surgen del conocimiento humano.

La ciencia de la información es una disciplina que desarrolla sus principios independientemente de cualquier sistema físico involucrando la noción de información, mientras que al mismo tiempo esta siendo aplicada para toda actividad del conocimiento humano y cuyo tratamiento serio como problema en diferentes áreas ahora se denomina ciencia de la información, que para algunos autores concierne al proceso de la comunicación, manifestado en el campo biológico, social y físico.

Para algunos bibliotecarios, la ciencia de la información esta considerada como un equilibrio de áreas del saber, y se intenta definir como: un conjunto de conocimientos relacionados a una colección documental, su tratamiento, almacenamiento y diseminación de la información de todo el pensamiento y las ideas del intelecto humano, lo que nos muestra una alianza directa entre la ciencia de la información y la bibliotecología.

Para nuestro conocido Harold Borko la ciencia de la información es:

"... una verdadera disciplina que investiga las propiedades, la conducta y la esencia de la información, las fuerzas que la gobiernan y que permiten una optima accesibilidad y el uso, para mostrar que se halla directamente relacionado con el cono-cimiento referente a la producción y el origen de la colección, la organización, el almacenamiento, la recuperación, el proceso técnico de la interpretación de datos, la transmisión de los mismos, la transformación y la utilización de la misma, que incluye además las representaciones de la información investigada tanto en los sistemas naturales como artificiales, el uso de códigos para la transmisión de mensajes de manera eficiente, y la aplicación de elementos y técnicas a través del estudio del proceso con tecnologías nuevas como la computadora y sus respectivos sistemas de programación.

Es una ciencia interdisciplinaria derivada y relacionada con diferentes campos tales como la matemática, la lógica, la lingüística, la tecnología, la computación, con la investigación operativa, las artes gráficas, la administración y sobre todo y de manera directa con la bibliotecología, que la convierte en una ciencia aplicada."

Esta definición parece un poco complicada, ello se debe a que sus elementos de trabajo incluyen un enorme campo muy complejo y multidimensional en cuanto al ámbito que abarca y el autor intenta que la definición abarque a todos sus aspectos.

La ciencia de la información es un área de estudio y de investigación que definen su esencia, métodos y técnicas desde una variedad de disciplinas para acceder a un entendimiento de propiedades y atributos de la información que incluye sistemas de análisis, aspectos de entorno respecto a la información y la comunicación, medios de información, lenguajes de análisis, organización de la información, relación con los sistemas humanos y otros campos que nos permiten definir a la ciencia de la información como: la investigación de los fenómenos de la información y las propiedades de los sistemas de comunicación.

Un documento preparado por el Consejo Económico de Asistencia Mutua de la URSS para la Quinta Sesión del Comité Central de Partido Comunista, auspiciado por la UNESCO en septiembre de 1970 dice: "La ciencia de la información es una disciplina, que estudia la estructura y características generales de la información científica y también las reglas que rigen el proceso científico de la comunicación."

El Instituto Norteamericano de Documentación se ha abocado al estudio de la información registrada o editada, es decir de la información documental, y que a la fecha esta entroncada a un contexto mayor.

Sin embargo la bibliotecología y la documentación son aspectos aplica- dos de la ciencia de la información, las técnicas y procedimientos usados en ambas disciplinas, son procesos que deberían estar basados en los fundamentos teóricos de la ciencia de la información y recíprocamente los teóricos de la información deberían estudiar a su vez las técnicas probadas en el largo devenir de las bibliotecas y de las practicas habituales de la bibliotecología y la documentación.

La ciencia de la información es una disciplina aplicable y contribuye al mejoramiento de diversas instituciones dedicadas a la acumulación y transmisión del conocimiento y todas ellas tienen que ver principalmente con el libro, como soporte básico del conocimiento acumulado por muchas generaciones y como instrumento de enseñanza, actualmente se incluyen los medios audiovisuales electrónicos, como el cine, la televisión y otros para el despliegue visual, las publicaciones periódicas para la comunicación de los últimos avances tecnológicos en campos especializados y también se incluyen los seminarios, congresos o las conferencias para la comunicación oral de la información.

SITUACIÓN ACTUAL

Hasta el siglo 19, los bibliotecarios eran eruditos conocedores de la ciencia, desde la época de los Ptolomeos en el Egipto antiguo, pero ocurre un cambio de orientación a partir de 1876 al fundarse la Asociación de Bibliotecarios de Norteamérica (ALA) y es desde entonces que la bibliotecología amplia su campo de acción hasta alcanzar la diversificación que hoy tiene.

A este hecho se suma la complejidad que van adquiriendo las unidades de información que son invadidas por profesionales no bibliotecarios que plantean un desprecio por la bibliotecología, y para no sacar ningún partido de la formación de profesionales bibliotecarios, rechazan las técnicas bibliotecológicas a pesar de que ellos mismos tienen necesidad de aplicarlas y reinventan métodos que ya fueron superados por los bibliotecarios, y para diferenciarse se autodenominan "documentalistas", "especialistas de la documentación" o "trabajadores de la información".

Para la sociología de la profesionalización en este fenómeno el grupo de invasores, quiere cambiar la terminología del grupo invadido y dar la impresión de que se ha creado una nueva disciplina, hecho que a todas luces no tiene nada de cierto. La modificación de la terminología no cambia la realidad

En los últimos años, la sociedad experimenta una serie de profundos cambios extraordinarios en diferentes aspectos del desarrollo económico, social, político y sobretodo cultural, que directa o indirectamente afectan desde diversos ámbitos al conjunto social de nuestro país, entre estos se puede mencionar la formación de grandes bloques económicos como la capitalización que persigue la globalización de la economía transnacional. Otro de los importantes rubros constituye el incontrolable avance de la ciencia y la tecnología que resulta en la producción de ingentes cantidades de información científica que inundan la sociedad a través de la producción de material bibliográficos en las diferentes formas de soportes, tanto en papel como electrónicos.

Como consecuencia de este imparable avance tecnológico surgen al mismo tiempo innumerables problemas que necesitan nuevas respuestas inmediatas y que deben ser encarados primero con la formación de profesionales capacitados e idóneos para enfrentar este reto, y es aquí donde surge el problema fundamental para nosotros, resolver el problema con el planteamiento de pro-puestas concretas.

Nuestro país, dadas sus características de estar en vías de desarrollo, esta condicionado a absorber tecnología de punta como consumidor, pero no genera nuevas técnicas, lo que hace que también deba admitir paradigmas que han permitido el establecimiento de modelos de transferencia de información, que son forma expansiva de la organización de conjuntos de unidades de información que trabajan e interactúan entre si con fines y objetivos comunes, como las redes y sistemas de información.

Estos conjuntos de unidades están básicamente conformados por bibliotecas que como principio genérico han constituido la disciplina que a través del tiempo se ha constituido en ciencia bibliotecológica, de la cual han derivado otras, como formas de especialidad de la anterior, con diversas denominaciones como la documentación, la archivología, la museología, sin que dejen de aplicarse técnicas y nuevos métodos actualizados en cada campo, para el manejo de la información.

Si nos remontamos a los orígenes cuya tradicionalidad de denominación se mantiene en la mayoría de las ciencias y las profesiones, el termino bibliotecología, deriva de las voces griegas que son: biblios= libro, tecke=lugar o sitio y logos=estudio, tratado, significa entonces: estudio del lugar donde están los libros, entendiendo por libro todo tipo de documento como soporte de la información en diferentes materiales como el papel, tela, cuero, metal y actualmente el material plástico y como consecuencia del avance tecnológico se convierten en ciencias bibliotecológica y de la información.

Considerando los paradigmas como modelos o como ejemplos y si tomamos la definición de Platón, que llama a las ideas, " tipos ejemplares de cada cosa que se capta con el entendimiento como representación de realidades formales", podemos concluir que el modelo mas común de acuerdo con la realidades formales tanto en nuestro país como en diferentes partes de América Latina y Europa, coinciden en el nombre genérico de Bibliotecología, el que se amplia con diferentes variantes que son las otras ciencias de la información, según el país donde se aplique.

Disponible en: http://www.bv.umsa.bo/revistas/bibliotecologia/numero5/articulos/bibliocdinf.htm

EDITORIAL

Aunque es una Editorial me parece importante tenerla presente.

NUESTRA RAZÓN DE SER
¿QUÉ ES LA BIBLIOTECOLOGÍA?
[OUR REASON FOR BEING: WHAT IS LIBRARY SCIENCE?]

Durante décadas nos preguntamos en qué consistía la Bibliotecología. Las voces eran múltiples y corales, diversas y plurales. Había una gran variedad de criterios y de posiciones. Muchos sostenían que la Bibliotecología era una disciplina independiente, inmersa en el centro de las ciencias sociales; para otros, debía aspirar a ser una técnica con profunda vocación científica; y para algunos, era un arte o, acaso, un quehacer que se debatía entre lo artesanal, lo utilitario, lo empirista y lo erudito.

Sin embargo, esta discusión de tonalidad bizantina fue arrollada por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. El vértigo del cambio transformó a lo nuevo en algo ya definitivamente pasado y, por añadidura, perimido. Nuestra profesión no solo ha cambiado por la asimilación compulsiva y necesaria de las herramientas informáticas. También ha mutado porque, en apariencia, hoy somos menos conservadores que en el pasado. Ya no añoramos, como nuestros colegas de antaño, el culto a la formación enciclopédica, ni el detalle de cuño positivista que, a la larga, forjaría el sueño de una disciplina con vocación matemática.

En ese devenir pragmático y constante también hemos perdido algunos elementos que eran característicos de nuestra personalidad profesional. Antes nos preocupaba el debate filosófico sobre la ontología de nuestra disciplina. La fuerza quieta que se albergaba en el pensamiento reflexivo, ha dejado de formar parte, en muchos aspectos, de nuestros debates cotidianos. Actualmente resulta imposible encontrar un bibliotecario que se preocupe por estas cuestiones. No nos referimos al profesional que ejerce la investigación y trabaja con la epistemología de la Bibliotecología en forma académica y casi con una jerga léxica paraprofesional. Nos referimos al bibliotecario común y corriente, el que trabaja en una biblioteca y manipula los fluidos etéreos de la información moderna. El caso, no por veraz, es menos dramático. Seamos francos: hoy nadie se interesa por la finalidad filosófica o existencial de nuestro trabajo. La Bibliotecología moderna se ha convertido en un mundo de sutilezas informáticas. Algunas de ellas tan profundas e inefables que, por omisión o superación, caemos en el olvido de nuestra propia existencia.

Esto no es una crítica. Estamos simplemente meditando sobre cómo pensamos y obramos en nuestros quehaceres y, fundamentalmente, qué nos acontece en nuestra cotidianidad bibliotecaria. Pero lo que nos sucede es la realidad de todos: no hacemos otra cosa que debatirnos por dotar a nuestras bibliotecas con los mejores recursos informáticos para asegurar la excelencia de los servicios. El bibliotecario es un íntimo deudor de la tecnología de cada época. Es más: toda biblioteca que se evade de su momento tecnológico es una unidad de información destinada al fracaso y a la desaparición. Sin embargo, el fracaso también posee otros caminos que ocultan los pequeños senderos que llevan a las salidas. Toda disciplina madura y fuertemente asentada en el marco de su convivencia con otros campos de estudio, se basa en dos vertientes solidarias entre sí: el dominio técnico (es decir, la moderna implementación de sus herramientas de trabajo) y la reflexión teórica y filosófica de su razón de ser. Sin ellas, sin su trabajo mutuo y enriquecedor, lamentablemente, nada podemos esperar de una profesión, salvo su retórica de
instrumentalización eficaz de los objetos y las personas. Es decir, una imagen especular e irrisoriamente complaciente de sí misma.

Es en este punto donde debemos borrar “nuestro pizarrón profesional”, echar nuevamente las cartas y, sobre esta nueva y diáfana superficie, intentar trazar una serie de preguntas que nos lleven a meditar sobre lo que somos y aquello que pretendemos ser. ¿Hace cuánto tiempo que no reflexionamos acerca de nuestro simple pero rico quehacer? No dejemos a un lado, puesto que es
imposible sustraernos a ello, las hojas web, la Internet, los catálogos en línea, los paquetes electrónicos en texto completo, y tantas cosas más que definen a la Bibliotecología moderna. Es más: asidos a ellas, junto con ellas, inmersos en su carácter imprescindible, empapados por ellas tal como lo estamos, volvamos a reformularnos las eternas preguntas que hacen a la juventud y al vigor de nuestra disciplina.

Intentemos, como simple aproximación discursiva, enumerar algunas de esas preguntas. Interrogantes que, sin duda, construyen al bibliotecario como un individuo crítico y creador, como una persona capaz de tener el coraje de plantearse los fundamentos de su profesión desde una vanguardia de inseguridad creadora.

Levantemos, pues, el inventario de algunas de esas preguntas, tales como las siguientes: ¿cuáles son los valores que definen el objeto de la Bibliotecología?, ¿en qué medida nuestra profesión pertenece a las Ciencias Sociales?, ¿es posible una Filosofía de la Bibliotecología?, ¿hasta que punto debemos permitir que nuestra práctica bibliotecaria esté dominada por las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación?, ¿existe una ética del bibliotecario o, tal vez, es un decálogo trasnochado de buenas intenciones?, ¿el bibliotecario moderno debe tener una formación esencialmente informática?, ¿por qué nuestra profesión carece de compromiso político militante?, ¿por qué la Bibliotecología no posee la habilidad para hacerse imprescindible socialmente como ocurre con otras actividades académicas?, ¿nuestra profesión, tal como hoy la vislumbramos,puede desaparecer en un futuro no muy lejano?, ¿con qué elementos nos enfrentaremos a la progresiva (pero casi inevitable) disminución de la comunicación cara a cara con los usuarios?, ¿cuál es la esencia última de la Bibliotecología desde el punto de vista fenomenológico?, ¿puede existir una Bibliotecología sin bibliotecarios?, ¿podemos hablar de una estética trascendental profesional?, ¿el estudio de las prácticas de la lectura también puede ser objeto de nuestro quehacer?, ¿los modos en que los usuarios se apropian de la información acaso no modifican nuestro trabajo?, ¿los usuarios serán capaces de cambiar nuestras rutinas bibliotecarias?, ¿es posible una Metafísica de la Bibliotecología?, ¿por qué nuestros profesionales tienden a menospreciar la intuición bibliotecaria?, etcétera. Todas estas interrogantes (y muchas más) confluyen en el laberinto de una sola pregunta: ¿qué es la Bibliotecología? En una oportunidad a un filósofo argentino le hicieron la siguiente consulta: ¿para qué sirve la filosofía? Sin titubear, contestó: “para nada”. Lo mismo acontece con nuestra duda bibliotecológica. En cierto sentido su reflexión no tiene utilidad pragmática, pues la evasión consciente del ámbito instrumental conlleva la meditación más allá de la práctica. Este extrañamiento implica una respuesta de sentido trascendental: preguntarse por una disciplina es reflexionar sobre nada... y, fundamentalmente, sobre todo, es decir, sobre la totalidad que hace y da sentido a un campo del saber. La Bibliotecología es una amplia trama multifacética. Su característica principal es la variedad de sus aproximaciones sucesivas y cruzadas, que la definen más como un delta tumultuoso que como el curso de un río sin sobresaltos. Preguntarse por ella es construir la propia morada del hombre y su deseo de conocimiento, donde corren juntos los aspectos axiológicos, los estéticos, los prácticos, los teóricos, los filosóficos, los ontológicos, los fenomenológicos, los políticos, los económicos y los sociales.

La aventura, pues, de intentar dar una respuesta provisional a estos interrogantes, es conjugar a viva voz el quehacer de la Bibliotecología. Pero lo paradójico no resulta en sus posibles respuestas. Lo realmente alentador es tener la valentía para formularlas y no pretender un conjunto de soluciones definitivas, pues en ello yace el misterio humano. En un mundo donde la naturaleza primaria de la persona es recubierta por la informática, creándose así un nuevo orden artificial, resulta de vital necesidad preguntarse sobre los grandes temas que hacen a nuestra existencia como profesionales de la información. Es un intento del cual no debemos privarnos. Es más, hacerlo es una obligación que nos invoca y clama desde las entrañas de las bibliotecas. En ello, y no en otra cosa, radica nuestra última razón de ser como bibliotecarios.



Alejandro E. Parada
Secretario de Redacción
Información, Cultura y Sociedad

Bibliotecología y Ciencia de la Información: ¿subordinación, exclusión o inclusión?

Dr. C. Radamés Linares Columbié1

Resumen

Se examinan diversas variantes relacionales entre la Bibliotecología y la Ciencia de la Información. Se propone un esquema clasificatorio del vínculo entre esas disciplinas. Se señalan aspectos puntuales del proceso de construcción histórica de ambas materias y se precisan los autores fundamentales de las diversas posiciones.


Palabras clave: Bibliotecología, Ciencia de la Información.

Abstract

Some variants of the relations existing between library sciences and information sciences are examined. A classifying scheme of the link existing between these two disciplines is proposed. The main aspects of the process of historical construction of both subjects are stressed and the most important authors of different postions are dealt with..


Keywords: Library Science, Information Science.

Uno de los temas que la comunidad de especialistas del espacio informacional reconoce como polémico es el referido a las relaciones entre la Bibliotecología y la Ciencia de la Información como campos del conocimiento. Es lamentable que, pese a este reconocimiento, no abunden los estudios que se adentren en dicho fenómeno.

Las notas que siguen no tienen la pretensión de ofrecer respuestas a las grandes interrogantes que envuelven este diferendo, sólo se desea ofrecer algunos criterios sobre sus orígenes y peculiaridades con el fin de atraer la atención sobre la indiscutible actualidad y necesidad de tratar un tema imprescindible en nuestro entorno.

Subordinación, exclusión e inclusión son los tres términos que pueden servir para agrupar las posiciones de los diversos autores en torno a la relación entre estas disciplinas informativas, con otras palabras:

La primera concibe a la Bibliotecología como subordinada a la Ciencia de la Información.

La exclusión considera que ambos son saberes independientes.

La inclusión propone una integración de ambos campos en un espacio único.

La búsqueda de una explicación para esta pluralidad de posturas obliga a una mínima aproximación al decursar histórico de estos espacios del conocimiento.

La Bibliotecología se identifica como un espacio de conocimiento autónomo desde el siglo XIX, para ser más preciso, a partir del año 1808, cuando Martin Scherettinger publica un estudio titulado "Ciencia de la Biblioteca", en el que trata de fundamentar las especificidades del nuevo saber, donde su punto focal apunta en una sola dirección: la biblioteca.

Es de destacar que la "nueva ciencia" convierte en su objeto de estudio una institución de larga historia, desde los orígenes de la Antigüedad, por lo que parece importante revelar las razones que explican su conversión en materia central de un área del conocimiento en ese siglo.

Los cambios que se originaron a lo largo de los siglos XVI y XVII y que originaron lo que se dado en llamar revolución científica o explosión de la ciencia moderna fueron de orden económico, social e intelectual, y afectaron, tanto a los niveles cuantitativos como cualitativos de la ciencia. Una de las consecuencias de la nueva ideología fue la ampliación de la comunidad científica y, por tanto, una necesidad mayor de comunicación de esta clase.1

Mientras que la propagación de los descubrimientos científicos en los siglos XVII y XVIII tuvo una limitada incidencia en la vida práctica del hombre común, en el siglo XIX comenzó a notarse una relación estable entre ciencia y vida cotidiana con el establecimiento de la industria y la tecnología. El industrialismo decimonónico, promovido por la Primera Revolución Industrial con sus símbolos más evidentes: ferrocarriles, textiles, máquinas de vapor y libre competencia potenció una situación particular en la esfera informativa y documental, muy distante del siglo XVIII, donde la elaboración de documentación científica no conllevó alteraciones significativas en los saberes y prácticas, que se centraban en el registro, almacenamiento y difusión de la información documentada.

Es por ello, que el siglo XIX va a conocer una situación informacional sin precedentes como resultado de una explosión científica y técnica generadora de una avalancha documental que exigía respuestas. Una de las primeras señales fue el desarrollo de la Bibliografía y la creación de un nuevo tipo de biblioteca, la especializada.

Las bibliotecas especializadas aparecieron con unos rasgos característicos, que las diferenciaban de las tradicionales (...) Sus usuarios eran personas interesadas en materias concretas, con unas necesidades de información muy especificas y (...) sus colecciones eran muy variadas en cuanto al formato, incluían no sólo libros sino también, artículos de revistas, informes técnicos, patentes, etcétera.2

El cisma en la práctica bibliotecaria se evidencia en un diferendo importante entre bibliotecarios tradicionales y especializados al encarar los nuevos formatos, públicos y demandas; merece aclararse, que no es sólo la explosión científico técnica uno de los impulsores de la aparición de un campo especifico para estudiar lo que hoy se le llama "fenómeno bibliotecario", sino que también la sociedad industrial del siglo XIX potenció un desarrollo educacional y cultural que impulsó un resurgir de la biblioteca pública, ahora muy atenta a los públicos que sirve.

En resumen, la Bibliotecología como saber particular, nació en el momento señalado, como resultado de una particular coyuntura científica, económica, tecnológica y cultural, para intentar responder a una situación informativa peculiar.

La llegada del siglo XX, particularmente sus tres primeras décadas, está signada por cambios científicos, tecnológicos, económicos e informacionales que expresan una nueva situación histórica que descansa en una sociedad capitalista distante del modelo de libre competencia dominante en el siglo anterior.

En lo económico, la monopolización comienza a ser la tendencia dominante y los avances del pensamiento científico conmocionan este período, como lo muestra la aparición de la Teoría de la Relatividad y la conformación de la Mecánica Cuántica.3

Así emergió un entorno informacional no muy distante de los diferendos de finales del siglo XIX, cuyo suceso más expresivo fue la creación de la Documentación como espacio de conocimiento.

Paul Otlet (1868-1944) y Henry La Fontaine (1854-1943) trabajaban desde los años 90 del siglo XIX en busca de una solución al conflicto creado en el campo de la Bibliotecología. Otlet estaba convencido de que la única forma de controlar y manejar las publicaciones, que crecían de manera vertiginosa, era con la evolución de la "vieja biblioteconomía" a una ciencia nueva, la Documentación. Otlet fue el primero en emplear las acepciones modernas de los términos "documento" y "documentación" y fue un pionero en proponer metodologías tanto para la Bibliografía como para la Bibliometría. La Fontaine creó junto con Otlet, en Bruselas, la Oficina Internacional de Bibliografía, que años más tarde se transformó en el Instituto Internacional de Bibliografía. En 1913, recibió el premio Nobel de la Paz.

En 1934, publicó el "Tratado de documentación", en el que resulta significativa su percepción sobre las diferencias entre el libro y el documento. A su juicio, el libro no es el único soporte de información y considera imprescindible el procesamiento de los nuevos formatos - fotografías, diapositivas, fotocopias, películas de cine y programas de radio.

Asentó un concepto más amplio y universal, el documento, y lo concibe de un modo nuevo, como algo que transmite información, principalmente escritos de todo tipo, pero también "cosas" que dependen de los usos a los que conceptualmente fueron destinados (...) Para Otlet, el documento está en el centro de un complejo proceso de comunicación y transmisión de conocimiento.4 Sus aportes convirtieron a la Documentación en otro de los antecedentes de la Ciencia de la Información.

En síntesis, el proceso de amplificación de la ciencia y la tecnología en su imbricación con el desarrollo industrial, es la plataforma de un cambiante escenario informacional que afecta las prácticas informativas y sus respectivos campos de conocimiento: Bibliografía, Bibliotecología y Documentación.

El acta de nacimiento de la Ciencia de la Información señala a 1962 como el año de constitución formal de esta disciplina en Estados Unidos aunque el primer uso oficial del vocablo ocurrió en 1958, al fundarse el Institute of Information Scientists (IIS) en Gran Bretaña.

El entramado político y económico del que surge la Ciencia de la Información como disciplina independiente es posible resumirlo en:

El crecimiento científico y tecnológico, particularmente el derivado de la Segunda Guerra Mundial, con el consiguiente incremento exponencial de la información.

El surgimiento de tecnologías, primero, la microfilmación y después la computación.

El carácter estratégico que adquirió la información para las instancias políticas norteamericanas.

La explícita confrontación política entre el Este y el Oeste luego del claro desarrollo científico soviético en la carrera espacial y en la tecnología nuclear.

La supremacía económica norteamericana y las consiguientes concepciones geopolíticas.

Con esta plataforma obra la fundación de la Ciencia de la Información en el marco de dos conferencias celebradas en el Instituto Tecnológico de Georgia, entre octubre de 1961 y abril de 1962.

Los encuentros se centraron en aspectos pedagógicos aunque no se excluyeron los problemas en torno a la denominación de la parcela en surgimiento. Se rechaza la voz Documentación y Robert Taylor propuso la primera definición de Ciencia de la Información.2

En los coloquios participaron 59 especialistas, pero sólo el 24 % eran bibliotecarios o profesionales de la Bibliotecología, bien es cierto, que dedicados a la información en ciencia y tecnología, pero la mayoría fueron científicos e ingenieros.5

La formación de la primera comunidad productora y legitimadora de la Ciencia de la Información identificó las proposiciones iniciales de este campo del conocimiento.6

La presencia mayoritaria de ingenieros y científicos puros impregnó una manera de entender esta disciplina, tangible en la propia denominación del área como ciencia, y aprovechó el irrefutable prestigio del término, cuya utilización, consecuentemente, le otorgó reconocimiento y legitimidad.

La aparición de la Ciencia de la Información condujo necesariamente a establecer una primera aproximación, al carácter de la relación que debía existir con la Bibliotecología. Harold Borko, uno de los fundadores de la nueva disciplina, en un artículo publicado en 1968 y considerado con justeza como un clásico, "Information Science, what is it?", propuso las primeras ideas sobre este aspecto.

La intención básica es establecer que la Ciencia de la información (...) investiga las propiedades y el comportamiento de la información, las fuerzas que rigen su flujo y los medios de procesarla para su mejor accesibilidad y aprovechamiento.7

También se deseaba asentar las características de sus profesionales y la relación con la Bibliotecología, por lo que se argumenta que es una ciencia interdisciplinaria derivada o que está relacionada con la Matemática, la Lógica, la Lingüística, la Psicología, la tecnología de la computación, la investigación operacional, las artes gráficas, la comunicación y la Bibliotecología.7

El acercamiento a su relación con la Bibliotecología es decisivo en la medida que es actualmente uno de los temas más polémicos en la familia informacional. El tipo de conexión que se concibe es peculiar, porque se asevera que la Bibliotecología es uno de los aspectos aplicados de la Ciencia de la Información.

En otras palabras, se afirma que las técnicas y procedimientos bibliotecarios deben basarse en los hallazgos teóricos de la ciencia emergente.

Con este criterio, Borko inauguró lo que antes se ha calificado como una relación de subordinación entre estos saberes, que ha tenido otros enfoques, como los que consideran a la Bibliotecología como un primer estadio de desarrollo de la Ciencia de la Información.

En las últimas décadas del siglo XX, surgieron otras reflexiones, que condujeron a una nueva posición relacional: la exclusión. Así, se cree que existen además diferencias significativas en varios aspectos críticos, entre ellos: (1) la selección de los problemas abordados y la manera de definirlos (2) las cuestiones teóricas planteadas y los marcos de referencia tomados por la bibliotecología -fundamentalmente basados en teorías filosóficas y de la comunicación-, que no tienen contrapartida en la Ciencia de la Información y viceversa; (3) la naturaleza y el grado de experimentación y de desarrollo empírico de ambas, así como los requerimientos profesionales, que también difieren a escala significativa; (4) las herramientas y aproximaciones empleadas -por ejemplo, las aproximaciones radicalmente diferentes, adoptadas en relación con la utilización de la tecnología en la recuperación de información y en la automatización de la biblioteca; y (5) la naturaleza y fortaleza de las relaciones interdisciplinares establecidas, así como la dependencia con las aproximaciones interdisciplinares para el desarrollo de la disciplina -la Bibliotecología es mucho más autónoma.

Este punto de vista sintetiza adecuadamente una de las posiciones al respecto, aquella que postula que la Bibliotecología y la Ciencia de la Información son campos de conocimiento relacionados, pero diferentes; y donde se subraya la autonomía de la Ciencia de la Información.

Una tercera posición afirma la existencia de un campo donde se integran ambos espacios, Bibliotecología y Ciencia de la Información.4,9 Esta tendencia, inicialmente influida en el terreno de la formación profesional por razones administrativas, actualmente avanza hacia una comprensión de este espacio en todos los terrenos y descansa en criterios como la existencia de un objeto común: información o documento, así como en la vigencia de un proceso informativo o documental, donde cada una de sus fases están presentes en ambos espacios.

La inclusión y conformación de un espacio integrado básicamente por las disciplinas aludidas es una de las posturas más realistas sobre este particular. La práctica informacional evidencia la incuestionable imbricación de estos campos del conocimiento, más allá de los debates epistemológicos en el interior de estas materias.

Referencias bibliográficas

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Ribeiro Garcia, J. Conferencias do Georgia Institute of Tevhnology: "devolta para o futuro". Revista Informacao & Sociedade 2002;12(1). Disponible en: http://www.informacaoesociedade.ufpb.br/ Consultado: 7 de diciembre del 2003.

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Hjorland B. Library and Information Science: practice, theory and philosophical basis. Information Processing and Management 2000;36:501-30.
Recibido: 10 de mayo del 2004. Aprobado: 20 de mayo del 2004
Dr. C. Radamés Linares Columbié
Facultad de Comunicación. Universidad de La Habana.
Calle G No.506 entre 21 y 23. El Vedado. Plaza de la Revolución. Ciudad de La Habana. Cuba. CP 10 400.
Correo electrónico: radames@fcom.uh.cu

1 Doctor en Ciencias de la Información. Facultad de Comunicación. Universidad de La Habana.


Disponible en: www.bvs.sld.cu/revistas/aci/vol12_3_04/aci07304.htm

Estereotipos bibliotecarios

El reciente post en Deakialli y sus enlaces me recordaron un comentario que tenía en remojo y ahora viene bien. Un repaso por los más importantes esterotipos y lo que he podido descubrir de sus origenes en la historia del libro y de las bibliotecas.


- El bibliotecario poderoso. Nuestros más antiguos ancestros bibliotecarios son los escribas mesopotámicos y los sacerdotes egipcios. Ejercieron su profesión en tiempos en que la escritura era un "sistema" complicadísimo y secreto. Los mesopotámicos era considerados "profesionales" de alto rango y los egipcios, bueno, ellos eran, tras el faron -que no necesitaba leer ni escribir porque era un dios- el verdadero poder. Ahora con el auge de la información y su emergencia como recurso este modelo parece resugir desde las voces que nos llaman a tomar nuestros lugares en el nuevo orden.

- El bibliotecario sabio. En Grecia y Roma, ya con el alfabeto la escritura deja de ser un artificio, y se convierte en instrumento de conocimiento y de ejercicio de la ciudadanía. Las bibliotecas de la Academía y del Liceo tuvieron como bibliotecarios a los filósofos profesores; y en Roma, que llegó a tener 45 bibliotecas públicas, el cargo de Procurator Bibliotecarium, revestía un honor que significaba un gran conocimiento y sabiduria.

- El bibliotecario carcelero o guardian. La alta edad media trajo consigo uno de los estereotipos más arraigados a pesar de su corta duración. Aunque las bibliotecas monacales distan mucho de la idea de Eco, el bibliotecario era, después del abad, el personaje de mayor poder e importancia en la comunidad. Su labor de control, su juego de llaves -que era entregado en la ceremonia solemne de su posesión- significaba su poder de limitar el acceso a los códices y su responsabilidad total de controlar la lectura y el trabajo de los escriptorium, si el monasterio lo tenía. Este es el bibliotecario del Shhhh, de la cara adusta y molesta. Así los conocí yo en las bibliotecas escolares y, que desgracia, en pequeñas bibliotecas públicas, enojados ante el pedido de libros, molestos si la estancia del lector iba más allá de una referencia rápida... Este es de lejos el peor de los estereotipos pero lamentablemente tiene sus seguidores.

- El bibliotecario humanista o intelectual. Con las nuevas luces del Renacimiento surgió una nueva imagen más relacionada con la del bibliotecario de la antig�edad clásica: de nuevo el bibliotecario es un lector, un consultor y un asesor de escritores, librepensadores y nobles. Son famosas las historias de escritores y personajes que fueron bibliotecarios en las grandes bibliotecas de los nobles como Dumas y el propio Casanova. Aunque no lo crean aún hoy prevalece entre los mayores la idea que los bibliotecarios lo sabemos todo y que nos leemos todos los libros. Cosa que tampoco es cierta.

- El bibliotecario profesional. Con las bibliotecas universitarias el trabajo bibliotecario se perfilo como una labor profesional, aunque en las primeras universidades este trabajo se designaba a profesores de baja categoría o a estudiantes avanzados, la pronta aparición de la imprenta y con ella la primear explosión de la información, llevaron las tareas de organización y referencia a un nivel que requirió de la formación profesional y que entraría poco a poco en las Universidades como una carrera de las Humanidades.


La historia de nuestra profesión está por escribir, muy poco hay para reconstruir nuestro quehacer y hace falta para comprender mejor los tiempos que vivimos. Yo por ejemplo sigo preguntándome en qué momento y porqué ingresan las mujeres a la profesión y como logra en la modernidad en convertirse en una "carrera para mujeres"? También -cómo no- en la forma en que los estereotipos se configuraron y como fueron conservados y transformados... En fin un buen tema de doctorado ese de la historia de la profesión.

Disponible en: http://www.veaseademas.com/archivos/2004/11/estereotipos_bi.html

Movimientos bibliotecarios

-El bibliotecario progesista: se opone directamente a las alianzas económicas de la industria de la información porque ven ellas elementos que aumentan la desigualdad económica y cultural, que atentan contra el princicpio de igualdad de acceso a la información. Su biblioteca preferida es la pública por ser ella símbolo y espacio por excelencia de la libertad y la democracia. En consecuencia no aceptan la supuesta "neutralidad" política de la bibliotecología. El movimiento oficial surge en New York en 1990, su sitio web Progressive Libraran Guild, presenta sus actividades, estatutos completos y acceso a su revista.

-Los bibliotecarios anarquistas: estan principalmente enfocados promover la responsabilidad social de los bibliotecarios y de las bibliotecas, responsabilidad visible en el respeto a los fines de libertad de pensamiento y expresión; y autoeducación que las bibliotecas y la lectura deben proveer para el mejoramiento de la sociedad misma. Adempás de anarquistas tienen buen humor, el tagline de su sitio web reza profeticamente: "La revolución será catalogada". Son amigos de los progresistas, comparten metas comunes pero el anarquista estás más preocupado por asegurar la libertad que por atacer el poder las corporaciones.

- Los bibliotecarios reformistas: este grupo aboga por el cambio social con base en la información, se concentran en evitar la censura de todo tipo y en promover modelos alternativos de libertad y ética para las bibliotecas y los bibliotecarios en contra del modelo dominante de distribución de información establecidos por los medios masivos de comunicación y los grandes consorcios editoriales. Para saber más de este movimiento inglés adscrito a la Library Association visita su sitio web Información for Social Change.

- Los bibliotecarios activistas: convocados por la canadiense Danielle Dennie, reúne a los interesados en participar políticamente en los asuntos relacionados con las bibliotecas y la bibliotecología. Estan aliados con los progresistas en su reconocimiento de la responsabilidad social y la búsqueda de la libertad.

- Los bibliotecarios pacifístas: estan ocupados principalmente de hacer presión al gobierno y los legisladores de los Estados Unidos en contra de las guerras promovidas por Estados Unidos o sus aliados. Y trabajando por la protección de patrimonio documental en los países en guerra. Su sitio está alojado en el portal de los Progresistas.

- Los referencistas radicales: originalmente provienen de un grupo de referencistas volutanrios que cree en la justicia social y se dedica a apoyar las organizaciones sociales, los periodistas independientes y a la comunidad en general con investigación y acceso a la información. Su bitácora los mantendrá al día en sus actividades y noticias.

Disponible en: http://www.veaseademas.com/archivos/2005/02/bibliotecarios_2.html

El sabor latino : bibliotecología en América Latina y El Caribe

Hace unos días tuve la idea de escribir una serie de comentarios sobre la bibliotecología en latinoamerica, presentando las regiones o países con sus escuelas, facultades, publicaciones y referentes de su trabajo bibliotecario; que quería llamar Por la vereda tropical, pero no toda la América Latina es tropical y ese título no podría ser recuperado apropiadamente por el sistema de búsqueda.

Hoy encuentro, buscando otro tema, un artículo que bien puede ser la introducción a la serie propuesta: Aportación latinoamericana a la producción científica en Ciencias Bibliotecológica y de la Información de Salvador Gorbea Portal del Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas CUIB de la UNAM. El artículo hace un "análisis de la investigación y producción científica latinoamericanas en Ciencias Bibliotecológica y de la Información, indizada en las bases de datos regionales ICBALC e INFOBILA, con el propósito de identificar aquellos rasgos que caracterizan la aportación con que esta región contribuye al desarrollo del conocimiento en esta disciplina"

La conclusión principal puede resumirse así: la investigación no es aún lo suficientemente fuerte pero ha crecido mucho en los últimos años y seguirá haciéndolo. De los datos estadísticos se puede otra información específica como:


- México, Brasil y Argentina son los mayores investigadores de lejos.
- El análisis y la sistematización de información junto con los estudios de información y sociedad son los temas más investigados.
- La producción y difusión se realiza mayoritariamente en español.
- En los últimos veinte años se registra un crecimiento vertiginoso en la producción el área.
- Los artículos de revista y las ponencias son lo medios más empleados para la difusión.
- Las principales revistas son: Ciencia da Informacao; Actualidad de la ICT en Ciencia de la Información; e Investigación Bibliotecológica.

Espero los anime a interesarse por los comentarios de cada país y que sirva de ayuda para tener una visión general de lo que hacemos por estos lares: entre tangos, racheras, joropos, sambas, cuecas y salsa; y entre tequila, aguardiente, pisco, café y mate, veran que la bibliotecología latinoamericana se mueve y con qué sabor!


Disponible en: http://www.veaseademas.com/archivos/2005/02/bibliotecologaa.html

Bibibliotecología con sabor latino: Venezuela

Venezuela tiene un territorio de 916.445 km2, donde viven 24 millones de habitantes con una taza del 98.1% de alfabetización en español, acompañado de las lenguas indígenas. Se independizó de España el 5 de julio de 1811. Y otros dicen que se independizo de Estados Unidos con la elección de Chavéz.(!) El Bolívar es su moneda, el joropo su música folclórica más popular y las ayacas una de sus comidas típicas más deliciosas. Para saber más visita el directorio venezolano Auyantepui.

Es el quinto productor de petróleo del mundo, uno de los países más ricos de la America Latina y en asuntos de bibliotecología e información tampoco está mal. Se cuenta que hace unos cuarenta años hija del entonces presidente Rómulo Betancourt , Virgina Betancour era bibliotecaria y que desde su posición favoreció bastante la creación y fortalecimiento del sistema bibliotecario nacional, una profesional que trabajo con ella dice: "En 1982 entré a trabajar en la Biblioteca Nacional junto al combo de guerrilleros de Virginia Betancourt. Nuestra misión era poner a la gente a leer y hacerles ver que en la información está el verdadero ejercicio de la democracia." A la cabeza de ello estaba y está la Biblioteca Nacional: fundada en 1833 lídera el Servicio Nacional de Referencia y el Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas, integrado por 686 bibliotecas, organizadas en Redes Estatales.

Son dos las escuelas que líderan la formación bibliotecaria en Venezuela: la EBA. Escuela de Bibliotecología y Archivología de la Universidad Central de Venezuela, adscrita a la Fac. de Humanidades y Educación. Dónde es docente el bibliotecólogo Álvaro Agudo. Cuenta con una especialización de postgrado en Gerencia de Redes en Unidades de Servicios de Información. Y la Escuela de Bibliotecología y Archivología de la Universidad de Zulia, adscrita a la Fac. de Humanidades y Educación. En la Universidad Católica Andrés Bello ofrece la especialización y maestria en sistemas de información.

Los profesionales estan agremiados en el Colegio de Bibliotecólogos y Archivologos de Venezuela, cuyos estatutos pueden verse en la web de la Asociación Hispana de Documentalistas.

Entre los proyectos bibliotecarios y de gestión de información más importantes resaltan: elBanco del Libro de Venezuela, asociación civil dedicada a la formación de lectores y promoción del libro y la lectura, su editorial tiene fama y su programas han sido un ejemplo en nuestro medio. También en el ámbito de la lectura esta el Capitulo de Venezuela del Centro Latinoamericano para el Desarrollo de la Lectura y la Escritura. La Red de Bibliotecas Virtuales de Aragua, dedicada a los servicios de información digitales en línea.

En legislación, Venezuela cuenta con la Ley del Libro y la Derechos de Autor, otros aspectos bibliotecarios estan consignados en la Ley General de Educación, y en el proyecto de Ley Orgánica de Cultura. El directorio del Cerlalc registra la existencia de 106 librerias en Venezuela, y 16 editoriales. También registra su Cámara de Libro así como el Centro Nacional de Libro pero tienen sitio web disponible.

En Infobila, Venezula registra 320 monografías del área, ubicandose en en cuarto lugar de producción, en tercer lugar en producción de artículos de seriadas con 754 artículos. Y registra siete investigaciones: tres en sistemas de información, dos en tecnologías y una análisis y en información y sociedad. Seguro hay mucha más investigación, pero estos son los datos disponiles.

No es mucho, pero ya sabemos algo más. Continuaremos nuestro recorrido por la vereda tropical.


Disponible en: http://www.veaseademas.com/archivos/2005/02/bibibliotecolog.html

Paulo Freire y su modelo pedagógico

Paulo Freire es, sin duda, una figura cimera del pensamiento pedagógico, no sólo latinoamericano sino mundial.

Brasileño, nacido en Jabotao, pequeña ciudad próxima a Recife, en 1921, y fallecido en Sao Paulo en 1997 a la edad de 75 años, es la expresión y modelo de un educador de nuestra América comprometido con los pobres.

Su legado académico de la pedagogía critica ha influido en numerosas organizaciones sociales, y se ha multiplicado además de en su país natal, en otros países de América y África. Su vida y trabajo lo convierten en un líder en la lucha por la liberación de los humildes, de los sectores de la población marginados que resultan culturalmente silenciados en muchos lugares del mundo.

Influyen en su determinación de luchar contra el hambre sus experiencias personales en las etapas iniciales de su vida. Posteriormente, una mejor situación económica familiar le permite cursar estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad Federal de Pernambuco, donde realiza simultáneamente, otros estudios en el campo de la Filosofía y de la Psicología del Lenguaje.

En un primer momento, ejerce la profesión en los sindicatos, específicamente en el marco de la Ley del Trabajo. Más tarde, es contratado como técnico por Servicios Sociales de la Industria (SESI), donde se relaciona con los jóvenes militantes católicos, y da a conocer sus iniciativas pedagógicas originales, así como su posición acerca de la enseñanza primaria obligatoria en el nordeste del país.

Su trabajo como Coordinador del Proyecto de Educación de Adultos en Recife, lo condujo al desarrollo de proyectos de alfabetización crítica y a la reconceptualización de los fundamentos de la pedagogía. Un componente central de esos proyectos fueron los círculos de cultura a los que Freire consideraba una “nueva institución de la cultura popular”.

Estos círculos establecen una forma radical de pedagogía que reniega de las formas pasivas características de la escolarización tradicional. Los estudiantes se convierten en participantes del grupo y, en ese rol, toman parte en la generación del contenido de estudios.

La metodología de Freire está determinada por la relación dialéctica entre epistemología, teoría y técnicas. Se basa en que sí la práctica social es la base del conocimiento, también a partir de la práctica social se constituye la metodología, unidad dialéctica que permite regresar a la misma práctica y transformarla. La metodología está determinada por el contexto de lucha en el que se ubica la práctica educativa específica; el marco de referencia está definido por lo histórico y no puede ser rígido ni universal, sino que necesariamente tiene que ser construido por los hombres, en su calidad de sujetos cognoscentes, capaces de transformar la realidad.

La utilización del diálogo como método que permite la comunicación entre los educandos, y entre éstos y el educador, se identifica como una relación al mismo nivel horizontal, en oposición del antidiálogo como método de la enseñanza tradicional. Sobre esta base propone la educación dialógica como la forma de desarrollar una pedagogía de comunicación que facilite dialogar con "alguien" y sobre "algo".

En los inicios de la década de los años 60, tienen lugar diversos movimientos sociales, entorno favorable para el despliegue de las experiencias educacionales que preconizaba Freire, lo que le permitió a mediados de esa década desarrollar amplios programas de alfabetización con campesinos del nordeste del Brasil, organizándo también grupos de alfabetización que trabajaron en todo el país.

No debe extrañar que su actividad educacional fuera enjuiciada por los militares y propietarios de tierra como “subversiva”, por lo que fue encarcelado. En prisión inició la redacción de su primera obra educacional de importancia: La educación como Práctica de la Libertad, la cual culmina luego de exiliarse en Chile.

En este libro, refleja la experiencia de Recife y revela sus tesis fundamentales sobre la necesidad de desarrollo de una capacidad crítica para poder actuar como agentes transformadores. Expone el concepto de concientización, referida no con sentido político o cotidiano, sino suponiendo la transformación de las estructuras mentales, es decir, hacer que la conciencia se vuelva una estructura dinámica, ágil y dialéctica que posibilite una acción transformadora, un trabajo político sobre la sociedad y sobre sí mismo. Esta concientización la contrapone a la alienación resultante del proceso de masificación de la sociedad, y de ahí deriva la tarea principal del educador: formar una conciencia crítica mediante una pedagogía liberadora.

La pedagogía liberadora sienta las bases de una nueva pedagogía en franca oposición a la tradicional, que él denominara bancaria; a través de técnicas para la enseñanza de la lectura y la escritura a los adultos, busca la reflexión y el cambio de las relaciones del individuo con la naturaleza y con la sociedad; el objetivo esencial de la educación que propugna es liberar a la persona, no uniformarla ni someterla como se había hecho tradicionalmente por el sistema de instrucción oficial. El educador tiene como prioridad ayudar al alumno a lograr un punto de vista cada vez más crítico de su realidad, con la alta responsabilidad que este acto requiere, al mismo tiempo, reconoce el aprendizaje de ambos en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

La educación liberadora de Freire se nutre de la pregunta como desafío constante a la creatividad, y al riesgo del descubrimiento; por lo que la educación liberadora es la Pedagogía de la Pregunta, y su método, el diálogo.

Al inicio de su exilio trabaja en Chile, luego, a fines de la década de los años 60 lleva cabo una etapa de trabajo en la Universidad de Harvard, período que le permitió conocer mejor la realidad de Estados Unidos, con lo cual concluye que la represión y exclusión de la pobreza de la vida económica y política no era privativo de los países del Tercer Mundo, extendiendo su definición acerca del Tercer Mundo de un concepto geográfico a un concepto político. En ese período escribe Pedagogía del Oprimido, su obra más popular, traducida a numerosos idiomas y con más de 500 000 ejemplares vendidos.

El argumento central de Freire en este texto es que la educación es siempre un acto político, que puede utilizarse tanto para mantener el statu quo como para promover el cambio social. Así, la Pedagogía del Oprimido no postula modelos de adaptación, de transición ni de modernidad de la sociedad, sino modelos de ruptura, de cambio, de transformación total. Si bien expresó con claridad que la educación no era la que poseía las posibilidades para lograr una revolución social, reconoce en sus escritos y demuestra en su actuación, la capacidad transformadora de la educación.

Freire describe dos etapas en la Pedagogía del Oprimido: Primero, “el oprimido devela el mundo de opresión y a través de la praxis se compromete con su transformación. En la siguiente etapa, cuando la realidad de la opresión ha sido transformada, la pedagogía cesa de pertenecer al opresor y se vuelve una pedagogía de todo el pueblo en el proceso de liberación permanente”.

Al culminar su estancia de un año en Harvard, se traslada a Suiza donde trabaja por unos 10 años en Ginebra, como Consultor Especial del Departamento de Educación del Consejo Mundial de las Iglesias; allí ofrece consultoría educativa a varios gobiernos del Tercer Mundo, principalmente en África.

Su influencia en programas no formales de educación de adultos en América Latina y el Caribe y en general en los países en desarrollo, es muy amplia. En 1974, el Instituto Internacional para los Métodos de Alfabetización de Adultos de la UNESCO, publicó un número especial dedicado al pensamiento de Freire. Sobre él señaló Monclus que: "...incidió en el desarrollo de un verdadero movimiento de educación popular con múltiples vertientes, que ha revolucionado la mentalidad y también la práctica de las pedagogías latinoamericanas vinculadas con los intereses populares".

El método de alfabetización concebido por Freire tuvo resultados satisfactorios en esa esfera. Un ejemplo de su aplicación en África fue la experiencia realizada en Sao Tome y Príncipe, como acto de enseñar y aprender la historia y la cultura nacional.

En 1980, luego de 16 años de exilio, regresa a Brasil e inicia sus trabajos en la Universidad de Sao Paulo. Años más tarde, en 1989, ocupa la Secretaria de Educación en el estado de Sao Paulo.

Un elemento central del pensamiento pedagógico de Freire es el amor. Para él, “La educación es un acto de amor”, y no es casual que coincida en esta idea con José Martí.

También destaca la unidad entre pensamiento y acción, entre comprensión crítica y acción transformadora. El carácter esencialmente transformador que reconoce en la actividad humana, señala el rasgo fundamental que han de tener las acciones de aprendizaje del educando. Para él, una palabra dicha sin una acción o intento de acción es verbalismo “No existe una palabra verdadera que no sea al mismo tiempo praxis”, expresó.

Y matiza esa praxis, con la esperanza, que no es, en su decir, cruzarse de brazos y esperar, sino esperanza de poder luchar para transformar la realidad.

Es tal vez ese compromiso con la esperanza el que lo lleva a escribir, 25 años después de la primera edición de la Pedagogía del Oprimido, la obra Pedagogía de la Esperanza.

Pedagogía de la Esperanza es mucho más que una reafirmación de su pensamiento original, busca una nueva forma de concebir la esperanza. En este texto, Freire discute, analiza y finalmente defiende el concepto de esperanza como un componente integral de la educación progresiva. Presenta a sus lectores un entendimiento de la esperanza que no es estático ni puramente emocional, sino una fuerza activa que constituye un imperativo de éxito del proceso de concientización. La esperanza, inspiradora e inspirada por el entendimiento, es para él “una necesidad ontológica”.

El mensaje de Freire en esta obra se dirige a una diversidad de lectores. En particular, escribe para los intelectuales de los 70 que han sucumbido a la tentación neoliberal de complacencia y, también, para los hombres y mujeres del mundo “caídos por una causa justa”, como expresara. Además, escribe para los nuevos educadores progresistas que desean dirección y clarificación sobre una metodología efectiva de educación popular.

Un espacio considerable de Pedagogía de la Esperanza está dedicado a defender sus concepciones de los ataques recibidos desde diversas posiciones.

Paradójicamente, unos le han señalado su insuficiente consideración de la lucha de clases y otros su énfasis en la misma. En este texto, Freire resalta su perspectiva de la división de clases como la principal forma de opresión, pero a la vez, expande su concepto de opresión para incluir las complejidades de la opresión por raza y por género. Critica el discurso neoliberal que niega la existencia de clases sociales dentro del contexto mundial posterior a la Guerra Fría, y reafirma que la relación entre clases mantiene su fuerza dentro del movimiento político.

Por otra parte, rechaza la presunción de que su pedagogía presenta una visión idealista o utópica de la humanidad y la transformación social, a partir de los contenidos pragmáticos de su trabajo.

La vitalidad del trabajo de Paulo Freire tiene una expresión importante en su libro A la Sombra de un Árbol, donde presenta una visión explícita del mundo, la política y los valores.

Intoxicado el hombre con las innovaciones tecnológicas, él nos retrotrae a nuestros objetivos reales como seres humanos. A la idea del capitalismo como entorno dinámico para la producción, se contrapone su evidencia como fuente de escasez. Mientras el volumen de juguetes tecnológicos se incrementa en el mercado, cada vez más se vuelven escasos los ríos limpios para la pesca y la natación, los patios de árboles frondosos, el aire limpio, el tiempo libre y los espacios para la socialización informal. El capitalismo requiere que la felicidad gratuita se sustituya por lo que puede ser comprado o vendido.

Con la sociedad global de las distancias largas y los grandes números, la solidaridad deja de ser un asunto del corazón. Cómo reconstruir la solidaridad, resulta el razonamiento radical de Paulo Freire.

En los últimos años de su vida, le toca a Freire contemplar un mundo marcado por el hambre, el analfabetismo y la muerte, pero aun así mantiene su confianza en el ser humano y en un futuro mejor.

En Cuba, la vida y obra de Freire ha sido siempre fuente de inspiración. La Campaña de Alfabetización, primero, y posteriormente todo nuestro desarrollo educacional, también ha estado inspirado en la confianza en el ser humano. También, ha estado inspirado en el amor.

Y por eso, a este homenaje que hoy hacemos en reconocimiento de su labor académica, unimos el homenaje de toda nuestra obra educativa que hoy se encamina a la masificación, no de aglomeraciones no pensantes y deshumanizadas, sino de hombres plenos, instruidos y solidarios, que pensamos que el mundo puede cambiar y que, día a día, actuamos para su transformación.

Es esa esperanza también la que percibimos en el pueblo brasileño con su apoyo a Luis Ignacio Lula da Silva, que en este tercer milenio aún tiene que plantearse la tarea de luchar contra el hambre en uno de los países más ricos de nuestra América.

La obra de Freire ha sobrevivido a su muerte física. Su pensamiento no puede circunscribirse tan solo al campo de la educación, sino que mantiene una considerable influencia en otras disciplinas como las Ciencias Políticas, la Antropología y los estudios sobre el desarrollo.

La vida y obra de Paulo Freire estuvo siempre definida por el mejor interés de la humanidad. Su actuación como educador resulta un modelo de indudable valor para los profesores y maestros cubanos, y de ahí que su obra sea estudiada en nuestras aulas.

Como una lamentable realidad Freire no pudo volver de nuevo a Cuba como tenía previsto en días cercanos a su deceso, y resulta una obligación moral para la Universidad de La Habana ofrecer post morten este reconocimiento.

Disponible en: http://www.eduquemosenlared.com/es/index.php/educacion-sociedad/220-paulo-freire

Importancia de la motivación en el proceso de aprendizaje

Introducción

La motivación es concebida, a menudo, como un impulso que parte del organismo, como una atracción que emana del objeto y actúa sobre el individuo. El psicólogo la considera como el aspecto dinámico de la relación de un sujeto con el mundo. La motivación concierne a la dirección activa de la conducta hacia ciertas categorías preferenciales de situaciones o de objetos. Young (1961) la considera como el proceso para despertar la acción, sostener la actividad en progreso y regular el patrón de actividad (Cofer y Appley, 1990).

Las conductas intrínsecamente motivadas, lejos de ser triviales y carentes de importancia animan al individuo a buscar novedades y enfrentarse a retos y, al hacerlo, satisfacer necesidades psicológicas importantes. La motivación intrínseca empuja al individuo a querer superar los retos del entorno y los logros de adquisición de dominio hacen que la persona sea más capaz de adaptarse a los retos y curiosidades del entorno (Reeve, 1994).

Existen dos maneras de disfrutar una actividad-extrínsecamente e intrínsecamente. Las personas extrínsecamente motivadas actúan para conseguir motivadores tales como el dinero, elogios, o reconocimiento social. Las personas intrínsecamente motivadas realizan actividades por el puro placer de realizarlas (Reeve, 1994).


Disponible en: http://www.eduquemosenlared.com/es/index.php/articulos-psicopedagogos/86-motivacion

Método Qbits: Las matemáticas más fáciles y divertidas

Cuando los niños tocan las figuras, se les facilita entender las dimensiones. El sistema integra aportaciones de teóricos como Piaget, Montessori y Seguin.

Cuando una persona maneja un automóvil estándar sin pensar conscientemente en los movimientos que tiene que hacer para controlar tres pedales con dos pies, está usando una capacidad llamada integración sensorial.

Lo mismo ocurre cuando un corredor de bolsa acierta en una estimación rápida de la variación que tendrán ciertas acciones, sin hacer todos los cálculos, o cuando un general adivina el número de tropas enemigas con sólo una mirada, sin importar cómo estén distribuidas.

Esta habilidad, que todos los niños sanos tienen, puede ser estimulada con un sistema de enseñanza de las matemáticas basado en el uso de cubos.

“Es un sistema con el que se pueden enseñar todas las matemáticas contempladas en los programas académicos, desde preescolar hasta sexto de primaria, pero que también cura la relación de muchos adultos con las matemáticas”, explica Marta Ragasol, quien ha ordenado este sistema bajo un concepto llamado QBITS (Cubits), conocido también como método Algeri.

Los niños aprenden a contar, sumar, restar –y más adelante a multiplicar, sacar raíz cuadrada o raíz cúbica– usando una cajita con cubos, barras y tablitas cuadradas, también llamadas planos.

En la idea original de este sistema de enseñanza-aprendizaje se integran aportaciones de los grandes teóricos de la educación: Pierre Faure, María Montessori, Edward Seguin, Reuven Feuerstein y Jean Piaget.

“María Montessori desarrolló un sistema muy parecido con base en la experiencia del doctor Edward Seguin, quien usaba cubos de madera para enseñar a niños con retraso mental cómo funcionaba el intercambio de dinero; luego Montessori lo aplicó a niños regulares y encontró un potencial inagotable”.

Lo que se ha hecho con el proyecto QBITS, es integrar aportaciones de otras corrientes de educación y editar libros para que los profesores conozcan el método y tengan clases preparadas, día a día, de modo que no ocurra como con otras novedades educativas, que se adoptan por unas cuantas y luego se abandonan por la dificultad que hay en extender el nuevo método a todo el año escolar.

El ser humano aprende de lo concreto a lo abstracto, algo bien sabido dentro del sistema educativo inspirado en las aportaciones de Jean Piaget.

En el sistema de enseñanza de matemáticas con cubos se estimula que los niños toquen y miren objetos que representen números y operaciones matemáticas, al mismo tiempo que el profesor los explica verbalmente. Así se integran tres canales de aprendizaje: visual, kinético y auditivo.

Las herramientas para ese aprendizaje se pueden dividir en dos grupos: En un primer conjunto se enseña a los niños la diferencia entre unidad, decena y centena con tres tipos de objetos de plástico: un pequeño cubo, que representa al número uno; una barra del tamaño que formarían diez cubos juntos para representar el número 10, y un pequeño plano cuadrado que es del mismo tamaño que formarían diez barras juntas para representar al número 100.

Esto puede sonar simple a primera vista, pero se puede escalar y enseñar a los niños que si pones apilados diez planos (cada uno vale 100) se forma un cubo grande, que es la unidad de millar (1000) y si pones diez cubos grandes en línea formas una barra grande (decena de millar o diez mil) y si pones diez barrras grandes juntas formas un plano grande (centena de millar o 100 mil).

“Así se forma la integración sensorial en la que el niño piensa que cubo es unidad, barra es decena y plano es centena, no importa si hablamos de unidades simples, unidades de millar, de millón o de billón”, explica Ragasol.

Otro tipo de cubos que maneja el sistema QBITS sustituye las barras y planos de plástico por otros cubos, pero de diferentes colores; de este modo, los cubos amarillos representan centenas, los rojos, decenas, y los azules, unidades.

El cambio de sistema facilita que los niños de grados más avanzados identifiquen visualmente de dónde provienen la raíz cuadrada y la raíz cúbica, que son la base de álgebra y cálculo.

La idea que subyace en este sistema es que se puede enseñar a pensar en abstracto si a los niños se les ponen escalones intermedios y se les lleva de lo concreto (los cubos) a lo semiconcreto (los dibujos de cubos en un libro), a lo semiabstracto (el signo de cada número), hasta llegar a lo abstracto (el sonido del número o de la operación matemática).


El proyecto

Un método parecido fue aplicado inicialmente por Edward Seguin van Duyn (1872-1955), creador del llamado "método fisiológico de aprendizaje", para explicar las transacciones monetarias a niños con retraso.

El siguiente paso, tomado por la educadora María Montessori (1870-1952), alumna de Seguin, fue utilizar las mismas técnicas basadas en cubos para enseñar a niños sanos, con resultados espectaculares.

El proyecto QBITS lleva la experiencia a un plano más terreno y práctico, al formalizar la enseñanza de matemáticas en un método completo que ofrece a los educadores materiales para todo un año lectivo.

Puedes adquirir los materiales para aplicar este método en el Grupo Educare: http://www.grupoeducare.com/


Disponible en: http://www.eduquemosenlared.com/es/index.php/articulos-maestros/287-metodo-qbits

Del software educativo a educar con software.

Begoña Gros
Univesidad de Barcelona
bgros@d5.ub.es

El concepto de software educativo.

En este número monográfico de Quaderns Digitals se ofrece una amplia gama de reflexiones, ideas y propuestas de utilización del software educativo. Algunos de los artículos que componen este monográfico están centrados en los aspectos de diseño y planificación de los productos. Otros ofrecen una reflexión sobre formas de diseño “alternativas” a los modelos tradicionales como los entornos virtuales de aprendizaje, los diseños constructivistas, etc. Y, por último, encontramos una serie de artículos en donde se ofrecen productos y aplicaciones educativas concretas para distintas áreas de conocimiento.

Disponible en: http://www.quadernsdigitals.net/datos_web/hemeroteca/r_1/nr_17/a_228/228.htm